El exjugador del Barcelona y de la Selección Española vuelve a quedarse en fuera de juego

Soberano caño de Luis Ventoso al protoseparatista Xavi Hernández por su nuevo apoyo a los golpistas

El articulista de ABC le explica al mediocampista que es en Qatar, y no en España, donde hay represión y limitación de derechos humanos

Soberano caño de Luis Ventoso al protoseparatista Xavi Hernández por su nuevo apoyo a los golpistas
Luis Ventoso y Xavi Hernández. PD

Excepcional jugador en el campo, patán fuera de él. Xavi Hernández ha vuelto a sacar su lengua a paseo apoyando a los golpistas encarcelados y se ha llevado un palo sensacional por parte del siempre genial Luis Ventoso.

El exbarcelonista y también integrante de esa Selección Española de la que tanto recela ahora, colaboró con un programa que emitieron varios radios locales catalanas el día de Navidad y lanzó un mensaje claro y directo:

Hola, soy Xavi Hernández. Me gustaría dar muchos ánimos y mucha fuerza a todos los presos políticos. No desfallezcáis. Imagino que son momentos muy duros para todos vosotros lejos de casa y de la familia. Es por eso que quiero agradeceros todo el coraje y entereza que estáis mostrando. Es el mejor regalo de Navidad que podéis hacer a la sociedad catalana. Os deseo muy buenas fiestas y que el año nuevo os traiga justicia y libertad. Un fuerte abrazo a todos.

Luis Ventoso, desde su tribuna de ABC este 27 de diciembre de 2018, le recordaba algo esencial al lenguaraz Xavi:

Érase que se era un pequeño sultanato gasero con el mayor PIB per cápita del mundo. Allí mandaban siempre los mismos (la familia real local, con un poder absoluto e indiscutible). En el alegre sultanato los partidos políticos y los sindicatos estaban prohibidos. Las libertades de expresión, reunión y asociación no existían. Un escarceo adúltero, o un simple gin-tonic, te podían hacer reo de unos latigazos. Las mujeres tenían prohibido transmitir la nacionalidad a sus hijos, tal derecho era exclusivo de los varones, pues sabido es que para la avanzada cultura local los hombres son «la cabeza natural de la familia». En los juicios, el testimonio de ellas valía la mitad que el de ellos (o directamente era ignorado). La constitución del encantador sultanato estaba inspirada en la sharia, la rigorista ley islámica anclada en el medievo. El riquísimo país contaba con 2,6 millones de habitantes, pero solo 313.000 eran originales de allí, el grueso de la población la componían inmigrantes contratados para currar y sacar aquello adelante.

Añade que:

Sorprendentemente -y según la prensa inglesa untando a algunos compromisarios de la Fifa- el pequeño sultanato logró hacerse con la organización de un Mundial de fútbol, hecho insólito, porque tradicionalmente no habían jugado ni a las chapas. Para construir los imponentes estadios se importó abundante mano de obra extranjera. Pero muy pronto las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos denunciaron que en el entrañable sultanato se trataba de manera infame a esos trabajadores, sometiéndolos a condiciones infrahumanas. En resumen, un oasis de buenas prácticas democráticas, derechos humanos y defensa puntera de los derechos de la mujer.

Dirigiéndose directamente al deportista le espeta que:

Hernández es un extraordinario futbolista, que disputó 133 partidos con la selección española absoluta y antes pasó por todas sus categorías inferiores. Pero ahora, a sus 38 años, le ha sobrevenido una alergia galopante hacia España, de la que se lucró y con la que compitió sin problema alguno mientras le vino bien para su prestigio y cuenta bancaria. Con motivo de las navidades, el futbolista, hijo de un Hernández de Almería, se ha sumado a una campaña en defensa de los que él llama «presos políticos» (léase los xenófobos que en octubre de 2017 dieron un golpe contra España, su democracia y las legalidades estatal y catalana). El gran Hernández, de los Hernández andaluces de toda la vida, pide que el año nuevo traiga «justicia y libertad» para los héroes que querían romper España a la brava y contra la opinión de la mayoría de los catalanes.

Y critica sus silencios sobre el régimen qatarí mientras se permite dar lecciones sectarias sobre lo que sucede en España:

Hernández, que considera que en España no hay justicia ni libertad, trabaja en la actualidad en el sultanado descrito en el primer párrafo. Allí todo le parece estupendo. No dice ni pío mientras contempla mudo y sonriente al pisoteo todas las libertades elementales y de los derechos de las mujeres. Podría rematar el artículo resumiendo a Hernández con el castizo sustantivo que me está viniendo a la mente. Es innecesario. Hernández se encarga perfectamente de retratarse.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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