LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Las contundentes 136 palabras con las que el juez Marchena pone en ridículo a Meritxell Batet

Pedro Narváez: "La Ley es tan clara que hasta un imberbe estudiante de Derecho sabría de dónde inclinar la balanza si tuviera la venda en los ojos. Pero la venda ya cayó"

Las contundentes 136 palabras con las que el juez Marchena pone en ridículo a Meritxell Batet
El juez Manuel Marchena y Meritxell Batet. PD

El ridículo que esta perpetrando Meritxell Batet retardando lo más posible la suspensión de los diputados golpistas que se encuentran presos es ya de aurora boreal. Su última artimaña, la de intentar involucrar al Tribunal Supremo en la decisión, ha sido la gota que ha colmado el vaso y así lo reflejan este 24 de mayo de 2019 las tribunas y editoriales de la prensa de papel –De escarnio en escarnio hasta el oprobio final: Batet retrasa hasta después del 26-M la suspensión de los golpistas-.

El editorial de ABC deja bien a las claras que el Supremo ya le ha dicho a Batet que se deje de martingalas y aplique la ley con respecto a los políticos golpistas presos y los suspenda de una vez por todas –¿Qué se podía esperar de la mediocre Batet que ya fue multada tres veces por compadrear con los golpistas?-:

La tajante respuesta firmada ayer por Manuel Marchena puso en evidencia las tretas de Batet para judicializar y quitarse de encima una decisión que solo correspondía al Congreso. Meritxell Batet juega con fuego. Primero consintió dar posesión como diputados a unos presos preventivos que vulneraron la norma de juramento o promesa, incluso en la formulación flexible que permitió el Constitucional en 1990. Ahora se ha enzarzado en un pulso absurdo con la Sala Segunda del Tribunal Supremo para retrasar -o evitar- la aplicación de una norma que es meridianamente clara y automática. Batet no puede, sino que debe promover el acuerdo de la Mesa del Congreso de los Diputados para suspender a Junqueras, Sànchez, Rull y Turull de forma inmediata y sin necesidad de pedir informes jurídicos, como volvió a hacer ayer. Lo mismo debe hacer el Senado con Raül Romeva, de forma inaplazable. La presidenta del Congreso debe recordar que ni el delito de prevaricación ni el de desobediencia son opciones que la tercera autoridad del Estado se pueda permitir.

Hughes le recuerda lo que está haciendo Batet a la hora de eludir responsabilidades con lo que en su momento perpetró Rajoy intentando quitarse de encima el marrón de aplicar por sí mismo el artículo 155 para frenar a los golpistas –Episodios nacionales: el ‘circo’ indepe ya está en el Congreso y Batet corta a Rivera por protestar por el juramento no valido de los golpistas-:

El PSOE remolonea antes de las elecciones, Batet secuencia con morosidad el informe de los letrados y sobrecarga con este ardid a un juez que ya soporta una campaña internacional de cuestionamiento orquestada por el independentismo. ¿Qué estarían diciendo de Marchena de haber hecho lo que le piden? Se pretende embarullar a un órgano legislativo con otro judicial y que los jueces hagan lo que los políticos no desean hacer, como en los peores días de Rajoy.

Luis Ventoso denuncia que Sánchez ha obligado a Meritxell Batet a hacer el mayor de los ridículos –El argentino podemita Pisarello, en la Mesa del Congreso, retira la bandera de España-:

Sánchez ha obligado a Meritxell a hacer el ridículo, enviando la patata caliente al Supremo. Jugada torpona, porque el maestro Marchena, que es muy largo y les da unas vueltas a todos en sapiencia y señorío, les ha devuelto el centro envenenado con dos simples párrafos que sonrojan al Gobierno y vienen a decirle a la gran Meritxell, profe de Derecho Constitucional, que al parecer ni se sabe la Constitución. En resumen, lo habitual: Sánchez embadurnando el prestigio de las instituciones con prácticas marrulleras al servicio de sus intereses particulares.

Ramón Pérez-Maura también aboga por la figura del ridículo por parte de Batet –Batet nos dará días de gloria-:

Decíamos ayer (el pasado miércoles y con perdón de la autocita, que en realidad lo es del artículo 21 del Reglamento de la Cámara) que «el diputado quedará suspendido en sus derechos y deberes parlamentarios cuando (…) se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure ésta». Pues contra toda lógica, la mayoría de izquierda de la Mesa del Congreso de los Diputados no está segura de lo que significa eso. Así que decidió elevar una consulta al Tribunal Supremo y su presidente ha despachado el oficio en cinco minutos y 136 palabras, despedida de cortesía incluida. Que una profesora de Derecho Constitucional como Meritxell Batet haga una consulta al Supremo en la que el presidente de la Sala Segunda tenga que explicarle que «la configuración constitucional del Tribunal Supremo hace inviable la elaboración del informe requerido por V. E.» ya son ganas de hacer el ridículo. Porque la única alternativa a ello sería que Batet lo hubiera hecho sabiendo cuál iba a ser la respuesta del Supremo. Y en ese caso su actuación se aproximaría mucho a la obstrucción a la Justicia.

Federico Jiménez Losantos, en El Mundo, tiene claro que hay que proceder a la inhabilitación de Batet –El ‘toque’ del juez Marchena a Lluís Llach tras su protesta como ‘homosexual independentista’-:

Es evidente que, a través de la prevaricación continuada y desde la presidencia de las Cortes, Batet quiere normalizarsu golpe de Estado, imponer en toda España el modelo de Justicia en Cataluña: incumplir todas las sentencias y seguir cobrando ricos sueldos en nombre de la legalidad que se burla. Debe promoverse de inmediato su inhabilitación.

El editorial de El Mundo habla de irresponsabilidad por parte de Batet por no proceder ya a la suspensión de los políticos encarcelados –El ‘golpista’ Junqueras a Sánchez: «Tenemos que hablar»… y el socialista responde: «No te preocupes»-:

La reunión de ayer del órgano rector de la Cámara Baja debería haber servido para poner fin a este conflicto. Batet, en cambio, prefirió seguir alargando los plazos. No hay que llamarse a confusión en este pretendido entuerto. La irresponsable dejación de funciones en la que ha incurrido la tercera magistratura del Estado contrasta con el garantismo preservado hasta ahora en el juicio del 1-O. El cumplimiento de la ley no admite más demoras ni excusas. Los presos no pueden seguir ni un minuto más con sus funciones parlamentarias intactas.

Santiago González le recuerda a Batet que Marchena no está para decirle lo que es obvio, es decir, que cumpla la ley –El discurso golpista de Eduard Punset: «¡Quiero que liberen a los amigos Jordis y Oriol Junqueras ya!»-:

La presidenta Batet debió tentarse la ropa antes de provocar a Marchena, que ha venido a responderle lo mismo que le dijo al ex diputado de la CUP David Fernàndez, el tipo de la sandalia que servía de chófer de Otegi, cuando quiso hacerle una consulta: «Como usted comprenderá, el presidente de un tribunal no está para resolver consultas jurídicas sobre las consecuencias de los propios actos». Algo parecido ha venido a decirle a Meritxell: la configuración del Tribunal Supremo no está hecha para elaborar el informe que pide V. E. En otras palabras: tenemos otras cosas que hacer.

El editorial de La Razón es muy claro al respecto, de no procederse este 24 de mayo de 2019 a la suspensión de esos políticos golpistas, el perfil institucional de Batet quedará muy perjudicado –El pecaminoso vídeo que quiere borrar San Oriol Junqueras para poder comulgar fuera de la cárcel-:

Batet ha optado por dar más largas a la suspensión y solicitar un informe jurídico a los letrados de la Cámara, cuando éstos llevan desde el primer día analizando esta polémica jurídica. Ha sido la propia presidenta del Congreso la que ha propiciado este enredo, que podría ser puramente técnico si no se tratase de un nuevo frente abierto por el independentismo para socavar la legitimidad democrática. De nuevo el Tribunal Supremo ha rechazado la solicitud de la demanda de la presidenta del Congreso a que interviniese, al entender que en su auto del día 14 ya estaba incluido su punto de vista. El Alto Tribunal considera que es al órgano rector de la Cámara al que compete la responsabilidad de suspender a los diputados presos. De no decidir la Mesa hoy la suspensión, dañaría gravemente el perfil institucional de Meritxell Batet.

Pedro Narváez acusa a Batet de retardar una decisión que es de cajón –La cruda foto que quiere ocultar Moncloa de la bronca del Rey Felipe a Pedro Sánchez-:

Eso se llama procastrinar a conciencia a la espera de lo que dicten las urnas el domingo, como si la suerte no estuviera ya echada. La Ley es tan clara que hasta un imberbe estudiante de Derecho sabría de dónde inclinar la balanza si tuviera la venda en los ojos. Pero la venda ya cayó. Cero points

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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