Un palo nada más comenzar la entrevista. A Gabriel Rufián, acostumbrado a ser él quien monte los espectáculos en sus diversas comparecencias mediáticas, le ha tocado llevarse un buen ‘zasca’ en toda la cara.
Este 4 de enero de 2018, en las puertas del Tribunal Supremo, el diputado de ERC esperaba noticias de la declaración que Oriol Junqueras prestaba ante el juez Llarena para ver si se producía algún cambio en la situación penal del exvicepresidente catalán.
‘Al Rojo Vivo’ (laSexta) contó con el bufonesco parlamentario y Cristina Pardo quería conocer de primera mano las sensaciones del político republicano. La suplente de Ferreras, que ya debía venir preparada ante la posible respuesta de Rufián, le preguntaba de esta guisa:
Me gustaría conocer una primera valoración de lo que ya sabemos, de la dureza del fiscal que dice que Oriol Junqueras debe mantenerse en prisión y los argumentos de Junqueras aduciendo que él es un hombre de paz y creyente.
Rufián contestaba que:
Bueno, la dureza del fiscal era previsible, no es ninguna noticia. De hecho, no hay nada más duro que estar en la cárcel. Me sorprende que sorprenda que Oriol Junqueras se manifieste como creyente, más que nada porque a él lo mantienen en la cárcel por, supuestamente, ser violento, lo que es antagónico a su persona.
Pardo le metía la sacudida:
Sí, pero ya sabe que los jueces no se guían por si la persona cree o no cree en Dios.
Y posteriomente, cuando Rufián hablaba sobre la represión del Estado, Pardo le recordaba algo esencial:
Ya sabe que sobre la represión del Estado quizá tendríamos alguna diferencia porque usted es independentista y no está en la cárcel. Entonces, ¿no están en la cárcel por ser independentistas, sino por firmar cosas que no se deberían firmar?
A Rufián no le quedaba otra que darle, a su manera, la razón:
Es verdad que no se debería entrar en la cárcel por un programa electoral, pero sí, tiene usted razón.


