'El Dilema. Crónica de dos rupturas'

‘Salvados’ ningunea a Ciudadanos y deja en ridículo a Soraya: «Puigdemont salió escondido en el asiento de atrás del coche»

El programa de La Sexta desvela que Manuel Campo Vidal actuó como mediador entre políticos independentistas y autoridades del Estado

El objetivo del programa de Jordi Évole era mostrar el fracaso de las gestiones que intentaron que Carles Puigdemont de la Generalitat convocara elecciones autonómicas en 2017 para evitar la intervención de la autonomía.

‘El Dilema. Crónica de dos rupturas’ repasa los últimos cinco días de octubre de 2017 en Cataluña. Una veintena de protagonistas relata su participación en el ‘procés’ ante las cámaras de Salvados. Pincha sobre cada uno de ellos en el póster interactivo que acompaña a estas líneas para escucharles.

‘Salvados’ es, principalmente, un programa de autor, en el que la cámara acompaña a la estrella. Pero Jordi Évole sabía que en el programa de este 28 de octubre de 2018 no le tocaba ser protagonista, quería reconstruir lo sucedido hace un año, en formato de montaje de edición de testimonios recopilados.

Al contrario que el desafortunado documental ‘Las Dos Cataluñas’ de Netflix, el de La Sexta sí buscaba profundizar. Escogió hacerlo sobre un día muy concreto: el día en que Carles Puigdemont proclamó de manera unilateral la disolución del Estado Español, la DUI, en lugar de convocar elecciones forzando la intervención de la autonomía vía artículo 155.

Gran parte del valor de este tipo de reportajes, es conseguir representar a todas las partes de aquella negociación y desde ese punto de vista, el programa consiguió una muestra bastante amplia.

En especial por tener interlocutores con cierta autoridad para hablar en nombre del Gobierno Rajoy (como el ministro Catalá, el ex delegado del Gobierno Enric Millo, Santiago Fisas y – por desgracia para el PP – Dolors Montserrat). Y del lado nacionalista testimonios de lujo como Artur Mas o el del ex consejero Santi Vila (el miembro del Gobierno de Puigdemont más odiado por los independentistas por intentar una ‘tercera vía’).

Todos los programas de Évole tienen una intencionalidad editorial. En este era clara: mostrar que hubo un montón de buena gente que intento una solución negociada a la crisis de octubre de 2017 en Cataluña pero que hubo dos tíos muy malos e intransigentes llamados Carles Puigdemont y Mariano Rajoy, que lo impidieron. Y si nos apuras, con un poco más de culpa Rajoy (no deja de ser La Sexta).

Pero la intencionalidad del programa no quita el valor periodístico innegable a los testimonios reunidos que – como aquellos grandes reportajes de ‘El País Domingo’ en su buena etapa – contaron datos hasta ahora poco conocidos sorbe aquella jornada.

Una lástima la ausencia de Iñigo Urkullu, pero sí dieron su testimonio figuras como Manuel Campo Vidal, Nuria Marín, Joaquim Coello o José Montilla que actuaron de intermediarios en aquellas difíciles negociaciones. Gracias a Iceta supimos además que Soraya Sáenz de Santamaría se comprometió a no aplicar el 155 si no había DUI (a pesar de que ya habían pasado los sucesos del 1 de octubre), acreditando que el sorayismo-rajoyismo vaciló hasta el último momento.

Documental con prófugos de la justicia… ¿pero no con Ciudadanos?

Jordi Évole incluyó – como dos testimonios más, sin trato mejor ni peor que el del resto – a dos prófugos por su partición en el intento de disolución del Estado español: los huidos (exiliados en su jerga) de la justicia Toni Comín y Anna Gabriel.

La presencia de Toni Comín tenía su lógica, puesto que, aunque fuera en las listas de ERC no deja de ser considerado en la actualidad un guiñol de Puigdemont. Dado que el prófugo Puigdemont declinó participar en la pieza de Évole, la presencia del prófugo Comín servía para representarle.

¿Pero exactamente en calidad de qué es entrevistada la prófuga Anna Gabriel? Ella no ocupaba ningún papel en las negociaciones. Su presencia en el documental sólo tenía sentido en cuanto a representar el punto de vista de las CUP en todo aquello. Por esa regla de tres… ¿si están las CUP no tenía tanto o más sentido tener a Ciudadanos, primera fuerza electoral en Cataluña?

El cobarde

El exconseller Toni Comín explica en Salvados: El dilema cómo se produjo la huida de Puigdemont a Bruselas el domingo 29 de octubre. «Lo tenía pensado desde hacía un año. En enero de 2016 ya expresa a unos amigos la posibilidad de que todo acabe mal», apunta Lola García, subdirectora de La Vanguardia.

Junto a la intransigencia de Rajoy (uno de los grandes ‘malos’ del documental junto a Albiol) el programa también reflejaba una crítica a los sectores radicales de ERC que amenazaron a Puigdemont en aquellos días con proscribirle como traidor si convocaba elecciones en lugar por la DUI.

Ahora sabemos que la hoy fugada Marta Rovira jugó ahí un papel de fanática agitadora fundamental (se ve que Jordi Évole no consiguió dar con ella, una lástima). Pero sí salió Gabriel Rufián, que hizo durante aquellas horas su célebre tuit de judas.

Con su sonrisa nerviosa y vacilona de siempre Rufián apareció diciendo que aquel tuit de judas se refería al PP y no a Puigdemont (claro, claro… ‘judas’ implica traición a un compromiso, y la traición a la independencia unilateral hubiera sido la de Puigdemont si llega a renunciar a la DUI, no la del PP). Patético ver la ‘valentía’ de Rufián negando lo evidente con la misma rotundidad con que niega guiñar el ojo.

Comín retratado por Évole

Mientras iban sucediéndose los testimonios se veía la imagen de Jordi Évole al otro lado, pero claramente asumía que esta vez su papel era secundario. Sólo hubo un momento en el que ocupó algo de protagonismo. Es cuando el mini-yo de Puigdemont, el prófugo Toni Comín reprocha a Mariano Rajoy que nunca descolgara el teléfono y llamara personalmente a Puigdemont, Evole no dice nada, se limita a hacer un gesto con la mano «dos». Comín muestra una sonrisa nerviosa, pero repite que el culpa únicamente a Rajoy. Retratado.

Talento al servicio de la equidistancia

Resumiendo. El programa de ‘Salvados’ provocaría reacciones para todos los gustos, según su ideología. Para los espectadores del PSC y Comunes (Podemos) debió ser un programa, dado que el ideario del programa se asemeja bastante al de estas formaciones. Para los que sean del puigdemonismo (PDCAT) y ERC les parecería un programa ‘equidistante’ (etiqueta que usan para los que no se mojan con su causa) y a los del PP un ataque más de los habituales de La Sexta contra ellos. Los de Ciudadanos, sencillamente deberían constatar que han sido ninguneados.

¿Tanto les costaba a Lara y Évole haber metido unos pequeños cortes de una Arrimadas o un Carrizosa para que tuvieran aunque fuera minuto o minuto y medio para explicar su postura cómo sí permitieron a Iceta, Dolors Montserrat o Anna Gabriel?

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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