La televisión pública española (RTVE) atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia reciente. Lo sabemos y ahora aparece blanco sobre negro.
El Consejo de Informativos de TVE (CDI), tras recibir más de 100 quejas formales de sus propios profesionales, ha elaborado un informe demoledor sobre los programas Mañaneros 360 y Malas Lenguas, acusándolos de incumplir de forma habitual y reiterada las normas fundamentales de elaboración de información.
El documento, en elaboración desde hace meses, no deja lugar a dudas: estamos ante una involución en la independencia de RTVE. Estos programas no se rigen por criterios periodísticos, sino que operan bajo una responsabilidad editorial opaca, donde las decisiones fundamentales parecen tomadas por personas ajenas a la Corporación, algunas de las cuales incluso habrían sido inhabilitadas por la justicia por mala praxis en el pasado.
Es el mundo al revés: la televisión que pagamos todos, utilizada por productoras externas para saltarse los controles deontológicos que sí cumplen los Servicios Informativos.
El bulo de la «bomba lapa»: La cima de la manipulación
Lo recordarán ustedes. El caso más sangrante detallado en el informe es el del falso atentado contra Pedro Sánchez.
El pasado 30 de mayo de 2025, ambos programas se hicieron eco de un bulo que atribuía a un mando de la UCO de la Guardia Civil la intención de atentar contra el Presidente del Gobierno con una bomba lapa. Javier Ruiz, en Mañaneros 360, llegó a titular con un «Bomba lapa a Pedro Sánchez», induciendo al espectador a creer en una trama terrorista inexistente.
Lo grave no es solo la falsedad, sino la omisión deliberada de la verdad. Los programas tenían acceso a los mensajes de WhatsApp completos, pero decidieron ocultar aquellos que demostraban que la conversación no hablaba de atentar contra Sánchez, sino de una alerta de atentado contra el propio agente. Mientras los Telediarios, por rigor, descartaron la noticia por ser mentira, los magacines de Ruiz y Cintora la mantuvieron en antena para alimentar la tesis de una «policía patriótica».
Es la definición técnica de noticia falsa emitida y no rectificada, una práctica incompatible con un servicio público.
Ruiz y Cintora: presentadores activistas
El informe es especialmente severo con el comportamiento de los conductores hooligans de ambos espacios. No lo dice el informe, pero lo cerciora Periodista Digital. Estos tipos son hooligans y se comportan como tales mientras cobran de usted.
Lejos de la neutralidad exigible en la televisión pública, Javier Ruiz y Jesús Cintora son señalados por su sesgo constante. El CDI denuncia que Ruiz interrumpe de forma «abrupta y grosera» a quienes disienten de sus tesis, favoreciendo siempre a los colaboradores afines al Gobierno, quienes suelen tener más tiempo y la última palabra en los debates.
Por su parte, en Malas Lenguas, Jesús Cintora no se queda atrás. El presentador ha llegado a llamar «caradura» en directo a un político y a emitir gráficos donde se etiqueta como «ultraderecha» a organizaciones como el Partido Feminista Español, en un claro ejercicio de desinformación. La pluralidad es una quimera: los analistas pueden parecer equilibrados en número, pero los tiempos de participación y la actitud de los moderadores inclinan la balanza siempre hacia el mismo lado.
La «Jajaganda» y el desprecio al espectador
Uno de los conceptos más alarmantes que introduce el informe es el de la «Jajaganda». Siguiendo las alertas de la Unión Europea, el CDI denuncia que programas como Malas Lenguas utilizan el humor para trivializar hechos graves y difundir desinformación. Se mofan de la oposición y de las instituciones mientras se blanquean las polémicas gubernamentales. Un ejemplo bochornoso fue la intervención de una colaboradora en Mañaneros que llamó a España «país de idiotas» y tildó de «inútiles mentales» a los dirigentes del Partido Popular. Bueno, no era una tertuliana cualquiera, era la ínclita Sarah Santaolalla que, ojo, es la novieta de Javier Ruiz. Por suerte en Periodista Digital a esta gente la señalamos con el dedo:
Ndongo se cruza con Sarah Santaolalla y le SUELTA LO QUE NADIE SE ATREVE: «Estás en TV por mamar…»
La deriva de estos programas no es solo ideológica, sino también ética. El tratamiento de los sucesos en Mañaneros 360 ha sido calificado como sensacionalista y falto de respeto a la privacidad. El uso de dramatizaciones sin advertir al espectador y el empleo de música truculenta para generar impacto son prácticas habituales. Más grave aún es la difusión inapropiada de contenido vejatorio contra personas, incluidos menores, como el caso de un niño con discapacidad agredido en Santander.
Además, el informe destaca una mala praxis operativa: el uso de la imagen corporativa de TVE por parte de personal externo crea confusión entre los ciudadanos y ha generado conflictos con los verdaderos profesionales de la información de la casa. Se han detectado casos donde hasta siete equipos de RTVE coinciden en un mismo evento, lo que supone un malgasto de recursos públicos y sobrecostes injustificables.
Una estructura de poder paralela y opaca
La investigación del CDI ha chocado contra un muro de silencio. La Dirección de Magacines, encabezada por Esther González Garín, ha negado sistemáticamente la competencia del Consejo para investigar estos programas, ofreciendo respuestas vagas y ocultando quiénes son los verdaderos responsables editoriales. Esta opacidad refuerza la sospecha de que RTVE ha cedido la soberanía de su información a productoras externas afines, contraviniendo el espíritu de la Ley 17/2006 y el Mandato Marco que exige el 100% de producción interna para programas informativos.
El informe concluye con una recomendación urgente: internalizar la producción de estos espacios para garantizar la independencia, la neutralidad y el rigor que hoy brillan por su ausencia. RTVE no puede seguir siendo el altavoz de «mensajes de odio que contribuyen a la polarización de la sociedad» bajo el disfraz de magacines de actualidad.
En definitiva, lo que el Consejo de Informativos ha puesto sobre la mesa es el certificado de defunción de la RTVE plural. Mientras se utilicen los recursos públicos para contratar a responsables condenados por mala praxis y se emitan bulos para proteger al Ejecutivo, la televisión pública española seguirá alejándose de su misión de servicio público para convertirse en un mero apéndice de la comunicación oficial del Gobierno.
Se pueden ahorrar las mil palabras de este reportaje en una sola apreciación: lo que están haciendo algunos sectarios miserables en TVE al servicio de Pedro Sánchez es de un asco incalculable.

