Un mosso, absuelto de matar a un magrebí durante un registro

(PD/Agencias).-Absolución con reprimenda. La Audiencia de Barcelona ha absuelto a un agente de los Mossos d’Esquadra de matar a un ciudadano de origen magrebí en el transcurso de un forcejeo en una entrada y registro en un piso de Santa Coloma en mayo del 2004.

Explica Montse Martínez en El Periódico que el tribunal describe como «negligencia grave» el hecho de que el agente entrara en el domicilio con el arma desenfundada y sin seguro cuando no había indicios de que los moradores estuvieran armados.

El principal argumento para decidir absolver al agente D. G. G. es que no se puede probar quién apretó el gatillo que provocó el disparo mortal fortuito durante la pelea entre el policía y el morador de la vivienda.

La fiscalía, que calificó los hechos como un delito de homicidio imprudente, solicitó dos años de cárcel y seis de inhabilitación profesional.
Los hechos ocurrieron el 27 de mayo del 2004, cuando los mossos realizaron una entrada y registro en un piso en busca de hachís.

El operativo estaba integrado por cuatro agentes. La pareja que entró primero en la casa, integrada por el acusado, llevaba las armas desenfundadas. Entraron a primera hora de la mañana para aprovechar el factor sorpresa al entender que, con toda probabilidad, los moradores estarían durmiendo.

Al entrar, efectivamente, las personas que estaban en la casa dormían y, en concreto, el hombre fallecido se abalanzó contra un agente que portaba el arma en sus manos con la intención de quitársela. Cayeron y, en ese momento, se produjo el disparo que acabaría con la vida de Farid ben Daoud.

CRÍTICAS
«El tribunal considera que no es una conducta esperable de un policía medio diligente, e incluso del menos preparado y cuidadoso de los policías, entrar corriendo en una vivienda con el arma montada y sin el seguro puesto cuando no existen indicios racionales de una posible peligrosidad de la acción a practicar», recoge la sentencia.

Además, recrimina al agente haber extendido el brazo permitiendo que la persona lograra cogerle la mano en la que llevaba el arma.

Los magistrados consideran que existen dos pruebas periciales que ofrecen «serios y fundados indicios» de que pudo haber sido la víctima quien presionara involuntariamente el gatillo produciendo el disparo que le causó la muerte.

«En el dorso de ambas manos del fallecido, se hallaron residuos de disparo, lo que acredita, más allá de toda duda que, cuando el disparo se produjo, Farid Daouad tenía sus manos sobre la pistola», reza la sentencia.

Al margen de criticar la acción del mosso, el tribunal también entiende que el hecho de que la víctima se abalanzara sobre el agente para quitarle el arma contribuyó a generar un riesgo muy importante.

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