"Estamos condenados a entendernos; no tienen otra opción"

El pacto entre el PP y VOX, para formar Gobierno en Extremadura, se atora a solo dos días de una fecha decisiva

Uno de los temas más conflictivos es la exigencia de Abascal para reducir el número de diputados en la Asamblea extremeña, pasando de sesenta y cinco a treinta y tres, casi la mitad

Montse Lluis, teledirigida por Kiko Méndez Monasterio negocia en nombre de VOX con María Guardiola
Montse Lluis, teledirigida por Kiko Méndez Monasterio negocia en nombre de VOX con María Guardiola. PD

Sin violencia, sin palabras gruesas, con cortesía, pero sin ceder una pulgada.

VOX aprieta y de lo lindo.

Y el eje es recortar sin pam’linas el gastom publico.

A menos de setenta y dos horas de la constitución de la Asamblea de Extremadura, las negociaciones entre el Partido Popular y el partido de Abascal encallan y sube la tensión.

Esto contrasta con la discreción que ambas formaciones han intentado mantener desde el inicio de sus diálogos hace apenas una semana. Lo que comenzó como un encuentro cordial entre los equipos negociadores ha evolucionado a un complicado ejercicio de equilibrio político donde cada concesión implica un riesgo medido y cada demanda se convierte en una frontera difícil de atravesar.

En una de las mesas de negociación más observadas en la política regional española, se encuentran María Guardiola, presidenta de la Junta en funciones, junto a Abel Bautista, secretario general del PP extremeño.

Enfrente, Óscar Fernández Calle, candidato de VOX en la región, acompañado por Montserrat Lluís, secretaria general adjunta nacional del partido liderado por Santiago Abascal, quien actúa como auténtica portavoz de los intereses nacionales del grupo y a la que teledirige en la distancia el misterioso Kiko Méndez Monasterio.

Aunque estas conversaciones se desarrollan bajo un manto de sigilo, las filtraciones desde ambos cuarteles generales revelan un escenario más complejo del que sugieren los comunicados oficiales. Fuentes bien informadas describen el estado anímico en ambas sedes como cargado de frustración contenida: «Esto no avanza como quisiéramos», admiten dirigentes que prefieren mantener su anonimato.

Las líneas rojas que dividen a los negociadores

El principal desacuerdo no radica tanto en el deseo de llegar a un acuerdo —que existe y es evidente— sino en la magnitud de las exigencias que Vox ha presentado.

Las demandas máximas del partido de Abascal chocan directamente con lo que Guardiola está dispuesta a aceptar, generando un tira y afloja donde las posturas se encuentran, por ahora, bastante distantes. Sin embargo, es pertinente señalar que no hay riesgo inminente de ruptura. Ambas formaciones parecen conscientes de que un fracaso sería devastador para sus intereses políticos.

Uno de los temas más conflictivos es la propuesta de VOX para reducir el número de diputados en la Asamblea extremeña, pasando de sesenta y cinco a treinta y tres, casi la mitad.

Esta demanda está recogida en el programa electoral del partido verde y sus líderes se sienten legitimados para plantearla durante las negociaciones, especialmente tras haber duplicado su representación parlamentaria al pasar de cinco a once diputados después del 21 de diciembre.

No obstante, Guardiola considera esta propuesta excesiva. Aunque técnicamente podría ser aprobada mediante una reforma de la Ley Electoral extremeña —que necesita una mayoría cualificada que ambas formaciones tienen— la presidenta se resiste a aceptarla por varias razones, incluida su entrada en vigor en la próxima legislatura, prevista para 2030.

Sin embargo, el debate sobre la estructura parlamentaria es solo la punta del iceberg.

VOX ha presentado un programa con doscientos puntos que incluye exigencias mucho más allá del simple reparto del poder. Entre estas demandas se encuentran la eliminación de subvenciones a sindicatos y patronal, derogar la Ley LGTBI y abandonar la agenda 2030. Estos temas afectan a aspectos ideológicos fundamentales que Guardiola ha dejado claro que no está dispuesta a negociar.

La presidenta popular ha establecido límites muy claros: los derechos fundamentales no son materia para discutir y no tiene intención alguna de moverse al respecto.

El nudo gordiano de las competencias

La negociación se complica aún más cuando entra en juego el reparto de consejerías.

VOX insiste en obtener una vicepresidencia junto con varias carteras ministeriales, enfocándose especialmente en la Consejería de Agricultura.

Este asunto tiene una gran carga histórica: durante la legislatura anterior, Guardiola desmembró intencionadamente esta consejería al crear una nueva dedicada a Gestión Forestal y Mundo Rural para limitar así el poder del partido verde. Ahora, VOX busca recuperar toda esta consejería con todas sus competencias intactas. Por su parte, Guardiola ha confiado las responsabilidades agrarias a Mercedes Morán, uno de sus colaboradores más cercanos, lo cual añade una dimensión personal a un conflicto ya bastante complejo.

Las negociaciones sobre el gobierno en coalición avanzan lentamente sin entrar en detalles concretos. Sin embargo, fuentes cercanas indican que ambas formaciones podrían estar más cerca del acuerdo del lo que sugieren sus comunicados públicos.

Todo parece indicar que VOX podría ingresar al ejecutivo con una vicepresidencia y dos consejerías; aunque cuáles serían exactamente continúan siendo motivo de desacuerdo. Lo cierto es que Guardiola no está dispuesta a ceder en asuntos que considera estratégicos para su proyecto político.

El martes, primer punto crítico

La constitución de la Asamblea extremeña el próximo martes marcará el primer plazo límite real para estas negociaciones.

En esa sesión se votarán los miembros de la Mesa directiva del parlamento, un órgano clave para controlar la agenda parlamentaria cuyo peso político va mucho más allá del que podría parecer inicialmente. En otras comunidades autónomas donde VOX ha gobernado junto al PP, han logrado arrebatarles incluso la presidencia asamblearia; este podría ser otro guion similar si las negociaciones no progresan.

Aquí es donde el tiempo juega un papel fundamental; aunque diferente al año 2023.

En aquella ocasión, el PSOE aprovechó un gran desacuerdo entre Guardiola y VOX para hacerse con la presidencia del parlamento regional y controlar mayoritariamente su Mesa directiva.

Ahora bien, si no logran sellar su acuerdo antes del martes, el PP dominaría el hemiciclo al ser quien obtuvo más votos. Paradójicamente, el riesgo recaería sobre Vox: si PP y Vox no logran pactar, existe también la posibilidad cierta de que PSOE y Unidas Podemos logren unir fuerzas dejando así a Vox fuera del acceso real al control parlamentario.

La presión del tiempo y los cálculos políticos

Un dirigente popular ha resumido esta situación con una frase reveladora: «Estamos condenados a entendernos; no tienen otra opción».

Esta declaración ilustra claramente cómo son las negociaciones: aquí no está en juego si habrá acuerdo o no; es cuestión únicamente sobre cuándo y bajo qué condiciones.

Guardiola, contrariamente a lo sucedido hace dos años y medio, puede permitirse esperar porque ahora tiene tiempo a su favor. En cambio, Vox enfrenta una situación incómoda ante las inminentes elecciones aragonesas; necesitan demostrar que su estrategia por duplicar representación parlamentaria tiene consecuencias tangibles o arriesgarse al fracaso sin sufrir daños significativos a su reputación.

La oferta presentada por el PP resulta ambiciosa: proponen un acuerdo integral que abarque desde presidir la Asamblea hasta formar un gobierno coaligado con distribución proporcional entre carteras ministeriales; además incluyen un documento programático con medidas concretas e incluso aseguran estabilidad durante cuatro años garantizando así aprobación continua para todos los presupuestos anuales correspondientes. Este último aspecto es crucial porque busca evitar repetir inestabilidad como ocurrió anteriormente obligando así a Guardiola convocar elecciones anticipadas.

El juego entre apariencias y realidades

Hay elementos teatrales dentro estas negociaciones políticas dignos de mención; mientras públicamente ambas partes mantienen cautela y discreción ,en los pasillos circulan rumores sobre tensión y desconfianza mutua . Fuentes cercanas al entorno voxista sugieren incluso que están «jugando» con Guardiola ,quien aparentemente cree tener prácticamente cerrado el trato . Sin embargo ,dentro filas voxistas prevalece frialdad hacia ella ,incluso hostilidad abierta . En círculos próximos Abascal se escucha decir «va lista» si piensa todo esto será sencillo ; algunos van más allá afirmando incluso “Abascal va por ella ,quiere acabar con ella”, insinuando así ambiciones más allá meramente ministeriales .

Por su parte ,Guardiola ha expresado claramente su intención cerrar acuerdos “en bloque” incluyendo formación ejecutiva pero también compromisos claros sobre estabilidad presupuestaria durante toda legislatura . Esta estrategia busca evitar precisamente lo sucedido anteriormente donde Vox utilizó veto presupuestario como arma constante negociación ; quiere certeza estabilidad –dos cosas escasas actualmente política .

El telón ideológico tras las negociaciones

No podemos pasar por alto que bajo estas discusiones técnicas subyace también un profundo conflicto ideológico . Guardiola ha sido clara marcando límites : derechos fundamentales son intocables . Ha recordado además propuestas gubernamentales buscan legislaturas sin sobresaltos basadas diálogo moderación transversalidad . Mientras tanto ,Vox busca cambios radicales estado autonómico políticas sociales . Encontrar puntos comunes donde convivan estas visiones tan divergentes será realmente desafío próximo semanas .

En Extremadura está en juego algo mayor ; demostrar si formaciones políticas antagónicas pueden gobernar juntas sin desmoronarse bajo peso contradicciones propias . La respuesta que surja Mérida próximamente tendrá efectos trascendentes fuera fronteras extremeñas afectará gobernanza otras comunidades donde Vox también posee representación significativa .

Con martes acercándose rápidamente pero negociaciones avanzando lentamente ,lo único seguro es próximo semana será crucial . Guardiola necesita mostrar puede gobernar establemente; mientras tanto ,Vox debe evidenciar duplicación diputados trae consecuencias reales ; finalmente extremeños requieren certidumbre respecto capacidad representantes dejar rencillas personales lado trabajando bien común . Mientras tanto ,en despachos Mérida continúan conversaciones discretas ,cálculos políticos intentos hallar soluciones satisfactorias todos sin renunciar esenciales .

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