Pedro Sánchez no ha tardado ni 24 horas en enseñar la patita y mostrar al personal por dónde va a ir su Gobierno. Dicho en román paladino, comienza a devolverse el favor que en secreto se firmó con independentistas y proetarras para que el líder del PSOE alcanzase la poltrona de La Moncloa.
El Consejo de Ministros reunido este 8 de junio de 2018 en La Moncloa, primero del Ejecutivo de Sánchez, ha tomado como medida inicial levantar el control que de las cuentas de la Generalitat de Cataluña se venía haciendo por parte del Gobierno saliente de Mariano Rajoy.
La portavoz del Gobierno y ministra de Educación, Isabel Celaá, señaló en la rueda de prensa posterior al cónclave ministerial que:
Esta mañana se nos ha informado de la culminación del artículo 155 en Cataluña y hemos determinado que se den instrucciones a través de la subsecretaria de Hacienda a los bancos para que el Gobierno de Cataluña pueda afrontar los pagos, sus gastos, sin necesidad, como hasta ahora, de pasar por la supervisión del Banco de España.
Eso sí, viendo que se podía meter en un jardín de dimensiones colosales, trató de matizar sus palabras, aunque, como aquel anunció de perfume, la primera impresión es la que queda y da más que pie a sospechar que Sánchez empieza a devolver con creces la hipoteca firmada para poder ser presidente del Gobierno:
No significa que Hacienda vaya a desentenderse por completo de los controles sobre las cuentas: el Gobierno catalán no necesitará autorización previa para cada gasto, pero sí seguirán aplicando una supervisión mensual a los pagos realizados, para comprobar los gastos a posteriori.


