EL JUEZ QUE LIDERA VOX EN ANDALUCÍA

Francisco Serrano (VOX): «No defiendo a ‘La Manada’, son unos machistas a los que quieren identificar con los heterosexuales españoles»

Francisco Serrano (VOX): "No defiendo a 'La Manada', son unos machistas a los que quieren identificar con los heterosexuales españoles"
El juez Francisco Serrano (VOX) EP

Es mucho más fácil meter la pata que sacarla y a estas horas los debe tener muy claro el juez Francisco Serrano.

El presidente de VOX en el Parlamento andaluz ha defendido este 23 de junio de 2019, después de que le cayera la mundial en redes sociales y hasta su partido lo desautorizada a toda prisa, que se «ha limitado» a criticar «a título personal» la sentencia de 15 años de cárcel que el Tribunal Supremo ha endosado a los cinco miembros de ‘La Manada’ sexual.

«Esa sentencia fue dictada bajo la presión mediática de grupos que poder que quieren imponer sus prejuicios».

Eso puntualiza Serrano, después de que este pasado sábado, sin medir mucho sus palabras o pensar en la oleada que se iba a levantar, criticara la decisión del TS, de condenar a los cinco de los Sanfermines de Pamplona por un delito de agresión sexual y no de abuso sexual, como sí se hizo en primera instancia.

En opinión del juez, dirigente ahora de VOX, la sentencia sienta precedentes que podrían hacer que «hasta un gatillazo podría terminar con el impotente en prisión».

Al rebufo de estas declaraciones, en la tarde de este pasado sábado, el portavoz parlamentario de VOX en Andalucía, Alejandro Hernández, desvinculó al partido de las palabras de Serrano señalando su «máximo respeto por las resoluciones de los Juzgados y Tribunales».

 

Serrano, líder de VOX en Andalucía ha difundido este domingo un comunicado en su cuenta de Twitter tras borrar la polémica publicación de sus redes sociales subrayando que «en ningún momento ha defendido a los miembros de La Manada» porque son «unos machistas con los que de forma maliciosa se ha querido identificar a la población masculina heterosexual española».

Ha reiterado que se ha «limitado» a «hacer crítica de una sentencia en base a una circular de la propia Fiscalía General del Estado, la Circular 1/2018, sobre cuestiones que suscita la nueva regulación de segunda instancia en materia penal».

«Agravar la pena o condenar a un absuelto en primera instancia, va en contra del principio de inmediación en la apreciación de la prueba, por lo que hubiera sido necesario repetir el juicio ante el Supremo, o la práctica de toda la prueba y la audiencia de los acusados».

«Puedo hablar con propiedad sobre la materia, pues precisamente esa fue la causa por la que se anuló mi condena por prevaricación dolosa ante el Tribunal Supremo por parte del Tribunal Constitucional».

«De forma quizás inapropiada y no comprendida he querido advertir de las graves consecuencias que una interpretación literal de esta sentencia puede conllevar de futuro para la relaciones entre hombres y mujeres».

Precisamente, ha dicho estar en contra de «violadores y maltratadores» pero, ha continuado: «también defiendo que han de ser juzgados en un proceso penal con todas las garantías».

«A un violador o maltratador, se le debe imponer la Ley con toda la severidad, proporcional al daño infringido a su víctima. Por ello, en muchas ocasiones, incluso sería necesario agravar las condenas e imponer la pena de prisión permanente revisable».

Presión de los «lobbies de poder»

Igualmente, el también juez ha manifestado que respecta las resoluciones judiciales «como no puede ser de otra forma»:

 «Pero critico que se dicten bajo la presión mediática de grupos de poder, que quieren imponer sus prejuicios frente a las garantías del proceso».

«¿Se imaginan las reacciones que hubiera habido, si la sentencia absuelve o hubiera mantenido la condena por abuso sexual?».

«El principio de independencia judicial desaparecería si los jueces son sometidos a ese tipo de presiones».

«Al final no serán los tribunales los que juzguen en libertad, sino la presión de la calle dirigida por los lobbies de poder».

Serrano ha reivindicado asimismo el derecho a poder criticar y manifestar las expresión de pensamiento:

«Aún cuando no comulgue con la dictadura de lo políticamente correcto, especialmente porque las resoluciones precedentes fueron criticadas con virulencia, recibiendo algunos de los magistrados que las dictaron, duros insultos y hasta amenazas que necesitaron escolta policial, por su decisión contraria a la sentencia popular, que ya había dictado de antemano el feminismo supremacista».

En definitiva, ha concluido el parlamentario, lo dicho «evidencia la necesidad de seguir adelante sin claudicar nunca, ni vender jamás nuestros ideales de paz, justicia y libertad, mucho menos al precio de la aceptación populista».

 

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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