Luis del Val – Celo excesivo.


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

La Dirección General de Tráfico, en su entusiasta celo por evitar que los niños sean víctimas de los accidentes de automóvil, tiene previsto llevar adelante una norma, según la cual, si los españoles no sujetamos bien los arneses de la silla de nuestros hijos, nos privarán de la custodia y de la patria potestad, y se llevará al niño para que lo eduquen, no sabemos si en el cuartel más próximo de la Guardia Civil, en un centro de protección de menores de la autonomía correspondiente, o serán dados en subasta cada fin de semana a familias que cuidan los detalles de las sillas infantiles en el interior de los vehículos.

Ni siquiera en la URSS de los duros años posteriores a la II Guerra Mundial se les ocurrió tamaña gilipollez. Primero, porque los pocos automóviles que existían, o eran oficiales o pertenecían a gerifaltes del partido, y, segundo, porque todavía no se había descubierto la silla infantil, que según nuestra Adminsitración debe adquirirse casi a la vez que se hace el test del embarazo.

Estoy convencido de que las sillas salvan vidas. También estoy convencido de que no moriría ningún niño dentro de un automóvil, si estuviera prohibido que los niños viajaran en vehículos a motor, de la misma manera que nadie debe convencerme de que si la gente no viajara en avión, no moriría nadie en los accidentes aéreos. Pero, salvadas las obviedades, hay que reconocer que arrebatar a un hijo de los brazos de su padre o de su madre por la infracción de una norma de tráfico es algo que ni siquiera se le ocurrió a Hitler respecto a los hijos de los judíos.

Afirmaba Santiago Amón, con optimismo desmedido, que en España no cabía un tonto más. Si el bueno de Santiago resucitara, se volvería a morir tras percatarse que caben muchos más, y ahora están inspirando las nuevas normas de tráfico.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído