Antonio Casado – Más sobre la cuestión catalana.


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Se anima el debate sobre la cuestión catalana. O mejor, sobre el desafío secesionista irresponsablemente lanzado por Artur Mas para hacernos olvidar su fracaso como gobernante. Las aportaciones vienen, en este caso, de dos analistas insumisos al discurso unívoco y totalizante del nacionalismo catalán. Los dos coincidieron en las páginas del mismo periódico el jueves pasado y coinciden también en razonar sin complejos frente al referido desafío segregacionista. Interesantísimo el artículo de Antonio Elorza («Delenda est Hispania»), que denuncia por enésima vez el carácter insaciable de las reivindicaciones nacionalistas, como pasos a descontar en el camino hacia la independencia. Un camino alfombrado de ataques a la memoria común de los españoles mediante la manipulación de los hechos históricos o la interpretación sectaria de los mismos.

Se echa de menos el argumento de Elorza en el discurso oficial de los dos grandes partidos, el PP y el PSOE, supuestos defensores de la Constitución frente a quienes pretenden su voladura. Le están haciendo el trabajo los historiadores. Pero deberían ser los propios dirigentes políticos comprometidos con el ordenamiento vigente quienes desenmascarasen a quienes tratan de ignorar sistemáticamente la contribución de Cataluña y de los catalanes a los hechos que han ido forjando la historia común. Desde las Navas de Tolosa (1212) hasta las Cortes de Cádiz (1812) pasando por la aventura americana, la guerra de la independencia o la vigente Constitución de 1978.

Es intolerable, por ejemplo, que en el relato unilateral de los nacionalistas se tienda a asimilar la idea de España al franquismo, lo cual es tanto como poner a todos los españoles no catalanes bajo sospecha de connivencia con la Dictadura felizmente abolida hace treinta y cinco años. Como si solo Cataluña y los catalanes hubieran sufrido los efectos de aquel Régimen de infausto recuerdo. Pero el caso es que si un catalán osa desmarcarse del monólogo nacionalista puede ser tachado de «españolista» (los nuevos botiflers) o, aún peor, de franquista residual. Lo cual es debatir con ventaja «sin tomarse la molestia de pensar», viene a decir Elorza.

También se ha destapado el expresidente extremeño, Rodríguez Ibarra, con una brillante argumentación sobre el derecho a decidir. El meollo de su artículo se contiene en la interpelación que le hace al líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro, defensor de ese derecho del pueblo catalán aunque sea para votar contra la independencia de este territorio. ¿Y quién es Pere Navarro para negar a los españoles, a todos los españoles, claro, el derecho a decidir sobre un asunto común? ¡Bingo!.

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