Francisco Muro de Iscar – Los 75 años del Rey.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Alguien escribió para justificar su pérdida de popularidad que el poder desgasta, pero ya sabía que mucho más desgasta la oposición. Por eso todos tratan de mantenerse en el poder al coste que sea. Dicen que la Monarquía está «gastada», pero después de 37 años de ejercicio en España, con situaciones de enorme gravedad, mucho más desgastada está la república como forma de gobierno. Lo certifican las encuestas que indican que, a pesar de todo, son más de un 53 por ciento los españoles que siguen apostando por la Monarquía y confiando en ella, frente a un 37 por ciento los que hoy preferirían una República. Como la nuestra es una monarquía sin monárquicos, hay que pensar que ha sido la labor del Rey la que ha convencido a los españoles de que es una apuesta. Media España no vivió el comienzo extremadamente difícil de nuestra democracia o los sucesos del 23-F y tal vez no valoran lo que la Monarquía hizo entonces o la importancia del Rey Juan Carlos en otras muchas facetas.

Algunos políticos han reaccionado con cierta crudeza ante la entrevista del pasado día 4 en TVE. Posiblemente fue una ocasión desaprovechada, aunque el balance final tenga más de positivo que de negativo. Es cierto que el Rey no está en su mejor momento, recién cumplidos los 75 años -felicidades. Señor-, pero sigue siendo uno de los principales valores de la democracia española, muy por encima de todos y cada uno de los políticos de cualquier partido. Ni el desgaste por algunos errores -por los que tuvo la gallardía de pedir perdón, cosa que no ha hacho nadie en España aunque muchos deberían haberlo hecho- ni los errores de su entorno familiar, ni tan siquiera el distanciamiento de la vida social que le impuso alguno de los Gobiernos que hemos tenido, han roto esa especial relación de Don Juan Carlos con el pueblo español.

Hoy, la Casa Real tiene el valor seguro del Rey, el prestigio de la Reina, el papel creciente de los Príncipes de Asturias -él, un hombre preparado, serio, inteligente, prudente; y ella, haciendo un papel difícil con inteligencia y también tratando de no molestar ni despertar más ese pecado nacional de la envidia- y una mayor presencia social en las redes y en la calle para romper ese cierto alejamiento impuesto desde fuera de La Zarzuela. No lo tienen fácil, especialmente por los asuntos familiares que en este 2013 pueden dar más de un quebradero de cabeza a la Familia Real.

No deben preocuparse de los políticos porque la valoración social de éstos está hoy a años luz del peor momento del Rey. No deben preocuparse de la Justicia -Gallardón, al margen- porque han demostrado que todos somos iguales ante la ley. Deben preocuparse de estar cerca de los ciudadanos, como ha hecho siempre don Juan Carlos, y de sus graves problemas. Deben preocuparse de los aduladores y de los cortesanos. Son tan malos los que siguen adulando como los que tratan de cobrarse sus viejas rencillas.

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