Catástrofe en Filipinas: ¿Madrastra Naturaleza?

La primera reacción de las autoridades filipinas, antes de empezar a acarrear ayuda hacia las zonas devastadas por el Haiyan, fue culpar de todo a la mano del hombre.

En Varsovia, dónde arrancaba la Cumbre del Clima cuando llegó la noticia de que el tifón había causado 10.000 muertos, el representante filipino anunció que se ponía en huelga de hambre para protestar contra el cambio climático.

No se si Yeb Sano ha explicado en que fundamenta su conclusión, pero la realidad es que buena parte de las grandes catástrofes que han asolado nuestro planeta en los últimos siglos son consecuencia de la desidia humana o de su perversión. Y no me refiero a las guerras.

El ‘Holodomor’, la hambruna que acabó mató a 9 millones en Ucrania y empujó a algunas familias a intercambiar hijos con otras, porque les repugnaba cocinar y devorar a los suyos, fue provocado por las políticas de Stalin.

La Gran Hambruna de los años ‘50’, que se llevó por delante a 36 millones de chinos, fue el colofón de las disparatados experimentos económicos de Mao.
Y es evidente que lo que pasa en Somalia, ocurre en Sudán o ha sucedido en el Sahel tiene tanto más que ver con la maldad humana que con la ‘Madrastra Naturaleza’.

No siempre es así. La explosión del volcán Krakatoa, que en 1883 abrasó a 36.000 nativos, levantó una ola de 40 metros y lanzó a la atmosfera tal cantidad de ceniza que oscureció el cielo y dejó sin verano, sin cosechas y famélica a Europa, fue totalmente natural.

No se puede decir lo mismo de lo sucedido en Filipinas ahora, de lo que ocurrió en Fukushima hace año y medio o de los destrozos causados por terremotos y huracanes en las últimas décadas.

Basta comparar cifras. En el terremoto de Haití del 12 de enero de 2010, que alcanzó 7.0 grados en la escala de Richter, murieron más de 300.000 personas. En el de Chile, 46 días después y más fuerte porque subió a 8.8 grados, hubo solo 525 fallecidos.

Dicen que está feo hacer comparaciones, pero el Huracán Katrina, que pilló desprevenidas a la autoridades norteamericanas y fue mucho más intenso y feroz que el Haiyan, dejó 1.883 cadáveres en EEUU. La décima parte de los que al final aparecerán en Filipinas.

Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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