Crece el optimismo sobre España


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Ya son muchas las entidades o servicios de estudios que han revisado al alza las previsiones de crecimiento para la economía española. La última es de Funcas y sitúa el aumento del PIB en 2014 en el 1,2 por ciento, tres décimas más que la revisión que hace unos días realizó el gobierno y que lo sitúa en el 0,9 por ciento.

También hemos asistido a una previsión más optimista de la CEOE y de muchos otros.

Algunos incluso lo elevan hasta el 1,5 por ciento. Cierto que el empleo va a ir más lento de lo deseable, aunque cabría esperar mejores datos teniendo en cuenta que en enero con crecimiento del PIB muy bajos ya se ha visto creación de empleo y sobre todo de afiliaciones. Mucho mejores si los datos se limpian de la estacionalidad.

Son motivos para el optimismo. Son datos fríos que no permiten especulaciones. Se puede seguir discrepando en el ritmo y si éste es más lento porque no se avanza excesivamente en las reformas y en una reducción mayor del gasto público y por tanto del déficit. Pero, son teorías.

En mi opinión, acertadas. Es muy probable que si se redujeran las distorsiones que aún el déficit público cercano al 7 por ciento del PIB produce en la economía y pudieran bajarse más los impuestos y los costes laborales, las cosas irían a mejor ritmo. Esto parece evidente y el gobierno debería empeñarse.

Lo que ocurre es que ha habido que hacer frente a un pago a proveedores carísimo, a cientos de miles de facturas atrasadas que han logrado salvar a muchos autónomos y pequeñas y medianas empresas y a muchos gastos derivados de la pésima gestión de los recursos públicos que se hizo durante los años del zapaterismo y que dejaron al país al borde de la quiebra.

Ahora estamos viendo, además, cómo la prima de riesgo y el bono a diez años bajan espectacularmente y el ahorro en intereses puede ser superior al del año pasado, que ya fue de 8.000 millones de euros. El ahorro público tiene que seguir y sin piedad en tantas partidas que deberían no rebajarse sino directamente suprimirse.

En todo caso, los análisis que se hacen sobre España son evidentemente mejores. La confianza ha vuelto y esto se ve no sólo en la bolsa y en el coste de la deuda pública, sino también en la llegada de inversores y turistas que están proporcionando a las arcas del Estado cantidades históricas de divisas que hacen que nuestra cuenta con el exterior se sitúe en sumas jamás vistas.

Por eso es importante seguir profundizando en el camino de las reformas y de la reducción del presupuesto. Y cuanto antes poner en marcha, como dijo Rajoy en el debate sobre el estado de la nación, el presupuesto de base cero.

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