José Luis Suárez Rodríguez: «Torra aterra»

José Luis Suárez Rodríguez: "Torra aterra"

El Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunciaba, hace dos días, que se está investigando a “quienes están detrás del “Tsunami democratic”, considerados como los organizadores y ejecutores de las protestas violentas, pro-independentistas pero contrarias al orden publico y a la imagen de España, particularmente de Cataluña, en Europa y el Mundo.

Seguro que el ministro y el CNI conocen el origen de esta organización, mafiosa y terrorista y están actuando en consecuencia. Pero si hay que desvelar la trama ante la opinión pública, he aquí la referencia explicita de una fuente sustanciosa, el Diari de Girona.

El Diari de Girona, que recibe fuertes subvenciones de la Generalitat, mantiene una línea editorial muy cercana al pensamiento catalanista-reaccionario que emiten lideres y entidades independentistas: Carles Puigdemont, Quim Torra, Marta Madrenas, Roger Torrent, familia Rahola…

El 9 de Marzo de 2019, este órgano de difusión soberanista se hizo eco de la conjura, tramada en Ginebra (Suiza) por la plana mayor del separatismo catalán, junto al prófugo Puigdemont, y lo anunciaba así: “promovieron ayer una nueva campaña de impulso al procés soberanista, bautizado como “Tsunami democratic”. Puigdemont procedió a publicarlo en Twitter, definiéndolo como “campaña, continuada e inagotable” … “para cambiar el estado de las cosas”, como necesidad para recuperar la iniciativa en todos los ámbitos: “Esta -afirmaba- es una buena manera, inteligente, apelando al compromiso con la no violencia…”. Moción esta última con sentido de “butifarra” (engaño, provocación, usando figuras retóricas contradictorias, que son sello y estrategia del independentismo, en su ambigüedad calculada).

El Vicepresidente Oriol Junqueras, desde la cárcel, se añadía a la publicidad oficial en Twitter, haciendo un llamamiento a “conjurarse para defenderla” (la democracia).

Quim Torra, en la misma red social, publicitaba la campaña, deseando “suerte” y sentando que si los derechos no se ejercen “pierden su sentido”.

La “sociedad comprometida”, según Torra, de la Cataluña separatista (el tinglado de los paniaguados del régimen y sus movimientos: ANC, Ómnium Cultural, Asociación de Municipios Catalanistas, Conferencia Episcopal Catalana, Universidades, Colegios, Escuelas Públicas, Sindicatos Catalanistas, Liga de Empresarios beneficiados por el 3%, Futbol Club Barcelona, Futbol Club Girona, etc.), recibió y asumió el mensaje, a la espera de su puesta en práctica, decidida por Quim Torra y sus secuaces tras la publicación de la Sentencia del Procés del Tribunal Supremo, tras un periodo de preparación:

El 1 de Octubre de 2019, Torra instó a sus milicianos del CDR a “apretar”.

En su Pleno del 26 de Septiembre de 2019, el Parlament aprobó resoluciones contra la legalidad constitucional: la desobediencia civil e institucional, la retirada de los efectivos de la Guardia Civil, la reclamación de una amnistía para los políticos juzgados, si hubieren condenas, la reafirmación de la resolución 1/XI/2016, que había sido anulada por el Tribunal Constitucional, el rechazo de las imposiciones legales del Estado, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo.

Todas ellas, como respuesta a una sentencia condenatoria del Procés. Con la amenaza, además, de “buscar soluciones para conseguir la libertad”.

El plan hizo crisis con la concentración de manifestantes convocados a la protesta en el Aeropuerto del Prat, hecha desde la Generalitat, al tiempo que su Departamento de Interior daba órdenes a los Mossos para que la reprimieran.

El “estallido” (palabra de Torra) de la violencia armada (hasta entonces agazapada en protestas y propuestas retóricas y retorcidas), se convirtió en hechos nada “pacíficos”, nada “cívicos”, plenamente incendiarios, con lesiones a los derechos más fundamentales del pueblo catalán, torpemente organizado en “vía eslovena”.

Se trata de una violencia generalizada, vandálica y caótica, que ha sembrado el terror en las calles y plazas de Barcelona y demás capitales de Cataluña en las seis últimas noches.
La respuesta de Torra a este desorden extremo, con enfrentamiento altamente lesivo para las fuerzas del orden público, que significa ruina y desolación para Cataluña y para España, ha sido: “Llegaremos tan lejos como el pueblo catalán quiera”, confundiendo (el muy torpe, insensato, fanático y desobediente) el pueblo de Cataluña con su predio soberanista, con mayoría parlamentaria pero sin la suficiente mayoría social, la que en 1978 votó la Constitución: Unidad de España, Solidaridad de los españoles, Bandera española, Reino de España, que hoy defiende, prudentemente, Felipe VI, imbécilmente reprobado por Torra.

Ya es hora de que Quim Torra, el presidente desleal de una autonomía tan representativa de España, porque ya no representa al Estado y su Reino, sea requerido.

El articulo 155 de la Constitución, en la aplicación legal de su procedimiento, prevé como acto preliminar de su ejecución, “el previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma” afectada, con la necesidad legal de obligación a atenderla obedientemente.
Hágase. Porque Torra, aterra.

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