José Luis Suárez Rodríguez: «La Casta y la Cesta»

José Luis Suárez Rodríguez: "La Casta y la Cesta"

Según noticias de “Buenafuente”, y otras, toma cuerpo y estalla el tremendo escándalo de corrupción que afecta, y afea, a Podemos y sus líderes.

Los abogados de confianza de la formación morada, Mónica Carmona y Manuel Calvente, están listos para poner “negro sobre blanco”, los motivos y acusaciones ante los tribunales de justicia, que pueden acabar con el partido de los podemitas, dando “jaque” al “rey de Galapagar”. Forman parte de la denuncia:

Los sobresueldos, por encima de lo establecido, de destacados dirigentes de la formación.

Las manipulaciones de encuestas y de primarias, favoreciendo a determinados candidatos.

La formación de clanes familiares y de amiguetes, con adjudicaciones a empresas próximas, con contratos arbitrarios.

Las irregularidades en la compra y financiación del “casoplón” de los jefes en Galapagar, morada de los “más morados”, fundada en encuesta engañosa a los militantes.

El asunto de la escolta de Irene Montero, la cual acusa a la lideresa de explotación como recadera en horas intempestivas de su trabajo.

Las purgas a críticos y disidentes del partido, expulsados o alejados tras la Asamblea de Vistalegre II.

Asuntos todos ellos delictivos, que apuntan a una formación mafiosa, en la misma línea de los “Eres” del PSOE en Andalucía, o de los “cursos de formación del Sindicato UGT, con cuyos fondos se pringaba el marido de la presidenta Susana Diaz.

Ese caudal de actividades delictivas llena toda una “cesta de pecados”, como la que se narraba en la tradición medieval de “Carnavales y Pascua”, que recogía y exhibía ante el público los “pecados de vanagloria” farisaicamente cometidos por señalados feligreses dirigentes.

Pablo Iglesias, en el Manifiesto fundacional de Podemos, de Enero de 2014, titulado “Mover ficha”, blandía como objetivo de la formación “convertir la indignación de la gente en cambio político”, presumiendo así de pureza frente a “la casta” de los políticos que representan la corrupción.

Así, Pablo y sus compinches se ponían al frente del “movimiento de los indignados” de Mayo de 2011, apropiándose su ideario de regeneración.

Pero a los lideres de Podemos, tras su “conquista del cielo” y su frenesí por el poder mediante proclamas de moralidad pública y cruzadas contra “la casta”, pronto han cedido haciéndose también ellos casta corrompida.

Cuando, en el año 2012, el entonces ministro de Economía del PP, Luis de Guindos, se compró una casa valorada en 600 mil euros, Pablo Iglesias salió a criticarle en Twitter, diciendo: “Que la política económica la dirija un millonario es como entregar a un pirómano el Ministerio de Medioambiente”.

Cuando la pólvora de “la moralina” se moja con el fango, y el morado se vuelve “negro”, chamuscado por “pagos en negro”, al cerdo le llega su “sanmartín”, colmada la “cesta de los pecados”, desechable como canasta de “ropa sucia”. Es el sino de los populismos, cuyos dirigentes autócratas caen en las peores prácticas de corrupción.

El mayor pecado político de Pablo Iglesias ha sido su alineamiento con las reivindicaciones de los separatismos periféricos, ETA-Bildu y ERC-JxCat.

Mal le irá al PSOE de Pedro Sánchez, si desoyendo a preclaros dirigentes del partido que lideró la Transición, llega a un pacto de “acuerdos con los diferentes”, o sea, Podemos, ERC, Bildu, JxCat, la CUP…, los que sólo dialogan poniendo sobre la mesa, como premisas: el derecho a la secesión, la defenestración de la Monarquía, la vuelta de la República Popular del 36, la superación de la Transición, el acabose de la solidaridad entre las Autonomías, la negación de la Unidad de España.
Malo, si se cumple el refrán: “Cuando la cabra tira al monte, el cabrón la sigue”.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído