Nocturnidad, alevosía y traición, tres características del Gobierno socialcomunista

El Gobierno nos amordaza con las mascarillas del PELOTAZO

El Gobierno nos amordaza con las mascarillas del PELOTAZO

Corrupción. Es su santo y seña. Ahora hay que usar las mascarillas del pelotazo del gobierno hasta para dormir. Varias al día, de usar y tirar, o lavadas, centrifugadas, planchadas y almidonadas. Lo importante es llevar el bozal-mordaza como sambenito. Ahora que una buena parte de la sociedad está cayendo en la cuenta de la gran tapadera de la “plandemia” y que la inyección intravenosa del miedo apenas hace efecto, hay que seguir torturando al personal hasta el desvanecimiento y la asfixia. En alguna ocasión hemos dicho que llegarían a restringirnos la libertad de respirar las exigidas” quince veces por minuto” que decía Gabriel Celaya. Nos están quitando el derecho a respirar, el primero del que hacemos uso nada más nacer. Nos obligan a inhalar nuestro propio anhídrido carbónico exhalado una y otra vez. ¿Querrán privatizar también el oxígeno, como quieren hacer con todo? Hay que tener cuidado, porque incluso la broma y la ironía de hoy pueden convertirse en decreto ley mañana. Esta gente sin escrúpulos va a por todas y no se anda con chiquitas. Lo hacen, además, con nocturnidad, alevosía y traición, al modo de los estafadores de guante blando y alma negra. Son sociópatas de libro. Van a saco, a toda prisa y sin ningún disimulo, porque saben que el tiempo se les acaba. A pesar de los parabienes diarios de sus medios corruptos que injurian y calumnian a cualquier voz disidente, muchos ciudadanos están empezando a desarrollar la percepción y la intuición, dos sentidos subjetivos que el ser humano activa y desarrolla en situaciones de peligro.

El escándalo de hoy es el pacto con Bildu sobre la ley laboral, cosa que no ha gustado ni al PNV ni a Ciudadanos y parece dividir a las dos facciones del Ejecutivo. No pasará nada. Aquí todo el mundo aplaude y traga, porque no queda otra.  Recordemos que todos están en el ajo, que socialistas y podemitas mantiene secretos y negocios con el gobierno narco de Venezuela, con varios miembros  buscados por Interpol, sobre los que penden varios delitos, incluido el sicariato de Estado. Lo que sostiene a este Gobierno da escalofríos pensarlo. Y a él acaba de arrimarse Arrimadas con los cuatro despojos que le quedan tras pegar la espantada, horrorizados, los auténticos músculos del partido llamado “liberal” de los vientres de alquiler. La dulce jerezana-catalana ha estudiado bien las lecciones de Bilderberg y hemos ido viendo su metamorfosis de madona de cuadro renacentista a diabólica Lilith.

Volviendo al tema que nos ocupa, repasando el diario de las primeras semanas de colapso de hospitales y muertos sedados y amontonados, sin extremaunción, sin cruces, sin parte de defunción, ni velorios ni llantos, al estilo de los barracones de gaseados de Auschwitz, el Gobierno socialcomunista de España, tuvo al país entero sin mascarillas, especialmente a sanitarios y a policías, mientras el cutre equipo de sanidad, en medio de ambigüedades, deshojaba la margarita del sí, el no o el “de momento”. Había mascarillas para dar y regalar, pero eran de empresas privadas, y el Gobierno, experto en corrupción variada, tenía que organizar sus pelotazos, mientras nuestras mascarillas se exportaban a otros países tras haber estado retenidas en la aduana.

El ministro Illa, con su aspecto tétrico de personaje de película de vampiros, recién salido del ataúd, dijo ayer desde su atril del Olimpo que siempre manifestaron que la mascarilla era “altamente recomendable”. Una mentira más, como demuestra la hemeroteca, pero ahora hay que vender las mascarillas de las comisiones, compradas, además, a mucha mayor precio del real. El pelotazo, la mala gestión, la manipulación y la mentira son las cuatro características de esta epidemia. Muy grave todo esto, y no deberíamos olvidarlo, pero como nuestra memoria es tan frágil, no nos cansaremos de repetir que la falta de material sanitario se produjo por pura corrupción del Gobierno, por querer favorecer a unas cuantas empresas amigas. Recordemos los contratos con empresas de dudoso funcionamiento, como la Fcs Select Products, S.L., dedicada a la fabricación de artículos de marketing para el sector de bebidas, a la que se le encargaron gafas de protección, guantes y mascarillas, por un importe de 263 millones de euros, a pesar de ser copropietaria de una empresa condenada por estafa en 2016. Y así otras cuantas más. Pero quizá una de las operaciones más chuscas, que apuntan directamente al ministro de sanidad es la de los 640.000 test falsos comprados a China, que costaron algo más de 17 millones de euros a las arcas del Estado, y que fueron entregados a la empresa catalana  Interpharma, S.A., especializada en cosmética y lociones para piojos, ubicada en Santa Coloma de Gramanet. Por esos días, la empresa apenas tenía actividad, pero lo más grave es que carecía de licencia para importar desde China, por lo cual el Gobierno tuvo que amañarle una licencia de importación con carácter de urgencia, 48 horas después de formalizar el contrato. Las irregularidades se suceden una tras otra. ¿Quién o quiénes se lucraron con esta operación? La respuesta no es difícil: si tenemos en cuenta que el ministro Illa, fue alcalde de La Roca del Vallés, localidad situada a 27 kilómetros de Santa Coloma de Gramanet, ubicación de la citada Interpharma, y que Illa fue elegido Secretario de Organización del PSC con el apoyo de Nuria Parlón, alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet, queda al descubierto que se trata de un chanchullo mafioso entre los amiguetes de  la cueva de Alí Babá y los 40 ladrones, léase la banda del Gobierno, que decía Albert Rivera. Lucrarse con la enfermedad y la muerte es imperdonable. Espero se haga justicia y unos cuantos acaben sentados en el banquillo como paso previo a la cárcel.

Un buen número de expertos se posiciona en contra de la mascarilla obligatoria en espacios abiertos o para hacer deporte. A este respecto, el próximo lunes 25 se va a presentar un recurso contencioso administrativo solicitando a la Administración toda la documentación en la que se basa la toma de medidas tan extremas. Una vez comprobadas y analizadas, de no responder a criterios meramente sanitarios, se presentará una demanda al Estado.

De cualquier manera que se mire, es fácil deducir que muchas de las medidas del estado de alarma—como la movilidad entre provincias, por citar una— están tomadas por personas irresponsables e ineptas, con un gran componente sociópata, lo cual las hace mucho más peligrosas. Y si bien es cierto que la psicopatía suele ser una de las taras de los políticos, en tiempos difíciles, una sociedad mentalmente sana no se lo puede permitir porque corre el riesgo de perder la razón. ¿La hemos perdido ya o estamos a punto de perderla? Espero que no. Hay que mantener viva la esperanza y seguir apostando por el discernimiento.

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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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