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Para los Políticos que ignoran la diferencia
Que hay entre causa y efecto y ética y moral,
Un consejo: si saben, que lean con paciencia
A Platón y Aristóteles, y vean al tal
Sánchez y al tal Iglesias, lo que en esencia
Dicen y hacen, y lo entenderán … Sólo su presencia,
Uno de Narciso y el otro con Coleta,
Si uno huele mal, ¡coño!, el otro es un jeta;
Me explico: dicen una cosa y es la contraria
A la que hacen siempre … Dicho en román paladino:
-Aunque la explicación no sea necesaria-,
La causa y la ética van por buen camino,
Y el efecto y la moral en la funeraria;
Lo que diga la gente les importa un comino;
Y como del dicho al hecho hay mucho trecho,
Ni equivocándose, hacen nada de provecho;
De antiguo viene que predicar no es dar trigo,
Y en su mejor estimación encuentran abrigo
Quienes en la Política se meten por un postigo,
Y lo que diga la gente, … ¡les importa un higo!.
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Por mi edad tengo mucha tierra recorrida,
Pero como la de los Rojos que ahora contemplo,
Ninguna ¡coño! con más flores que en primavera;
Qué como algunos Rojos se ganan la vida,
El Wayoming, el Bardem, o el Vázquez, por ejemplo,
La respuesta es unánime: ¡de mala manera!;
Hipócritas, con su cara de Papa Francisco,
Forrándose y tratando de defraudar al Fisco;
No sé de ningún Rojo, sea su oficio el que sea,
Y menos aún si está metido en la Política,
Que tenga al menos un mínimum de decencia;
Y lo malo no es esto, lo peor es que esta idea,
Con descaro, como la principal característica,
La convierten de su honradez en la referencia;
Que un Rojo sea buena persona, una de dos:
O es un Rojo falso, … ¡o es un falso Dios!.

