Entre lo malo y lo peor a uno le sienta
Lo malo, aunque sin ningún entusiasmo;
No hace falta, desde luego, ser un Erasmo,
Para saber lo que hay que tener en cuenta
Entre dos propuestas que, si una aumenta
Un fervoroso masoquismo hasta el espasmo,
La otra, más indigna, causa tanto pasmo,
Que, si uno no anda atento, le revienta
Tripa y tímpanos en el marasmo
De una duda, a la que le violenta
El tal Sánchez … Tan ruin, que no le afrenta,
Sin ningún atisbo de pleonasmo,
Si habla y no miente, avivar el sarcasmo …
Ya hay que ser borde … ¡Mejor pues que mienta!.

