Este viernes, 14 de febrero de 2014, Juan José Millás publica en El País una columna titulada ‘Su alteza real’ en la que arranca diciendo:
Lo peor de la infanta Cristina no es que haya olvidado que era dueña de una SL tóxica, lo peor es que no se acuerda de quién es ella y, sobre todo, de quiénes somos nosotros.
Añade que:
A ver, nosotros somos los que pagamos, por ejemplo, los recibos de los escoltas que en el descanso de las comparecencias le van a comprar un bocadillo.
Y concluye:
Nosotros la hemos llevado a los mejores colegios y nos hemos ocupado de que su infancia transcurriera en un entorno seguro e idílico: a dos pasos del centro Madrid, como el que dice, pero en medio de la naturaleza.

