Este 29 de abril de 2014, Charo Zarzalejos escribe en Europa Press una columna titulada ‘Cuando el espectáculo lleva toga‘ en la que arranca diciendo:
Llevamos unos cuantos días asistiendo a un espectáculo bochornoso. El juicio contra el juez Elpidio Silva no brinda imágenes que provocan auténtico bochorno, cuando no incredulidad.
Añade que:
Quienes conocen a Silva desde hace mucho tiempo aseguran no sentirse sorprendidos. Los que no le conocíamos, no salimos de nuestro asombro. Asombro que no decrece aún cuando algunos traten de explicar su actitud en el contexto de unas elecciones a las que acude como candidato.
Y concluye que:
Alguien debería decir al juez Silva que rescate cordura y prudencia, que ponga en valor la dignidad de la toga que tantas veces ha vestido y que se deje en paz de tanto espectáculo. Alguna vez lo he escrito, pero lo repito: ¡en ocasiones se equivoca lo sublime con lo ridículo! En el caso que nos ocupa, el ridículo se ha adueñado del ruedo.
