Izquierda Unida, ha comprendido que o cambia o puede terminar en la irrelevancia

¿Quién teme a Podemos? ¿El PP de Aguirre, el PSOE de Sánchez o la IU de Garzón?

Es curioso, los populares por una parte temen a «Podemos» y por otra se frotan las manos convencidos de que el voto de la izquierda se va a fragmentar mientras que los votantes de la derecha continuarán agrupándose en torno a sus siglas.

La verdad es ahora mismo no es tan sencillo augurar que va a suceder en la próxima cita electoral que serán las elecciones municipales y autonómicas el año próximo.

En mi opinión «PODEMOS» ha llegado para quedarse lo que está por calibrar es cuanta fuerza electoral será capaz de arrastrar o lo que es lo mismo cuantos votos más va a quitar a Izquierda Unida y al PSOE y cuantos jóvenes que tengan que votar por primera vez lo harán por sus siglas.

Por lo pronto habrá que ir viendo el impacto que va ha tener en el electorado la renovación del PSOE. Si analizamos lo que ha sucedido desde que se convocaron las «primarias» para elegir secretario general, podemos comprobar como el PSOE ha vuelto a tener «titulares» positivos en los medios de comunicación.

De ahora en adelante todo dependerá de lo que vaya haciendo Pedro Sánchez y su equipo cuya principal tarea es recuperar la confianza de los ciudadanos. Y es que «Podemos» se ha beneficiado del cansancio de muchos votantes socialistas hartos de ver al PSOE sin rumbo, a la deriva, sin un proyecto claro.

Por otra parte, Izquierda Unida, ha comprendido que o cambia o puede terminar en la irrelevancia frente al fenómeno de «Podemos», de ahí la decisión de promover a Alberto Garzón a primera fila.

Garzón tiene un perfil distinto al de los dirigentes tradicionales de IU, capaz de conectar con capas de votantes para los que IU les resultaba un partido «mayor» dentro de la izquierda.

En realidad «Podemos» es la manifestación de que la sociedad está demandando un cambio, un cambio generacional pero también de políticas distintas que pasen entre otras cosas por barrer con contundencia la corrupción de un sistema que se había anquilosado.

La sociedad española está harta del pensamiento único, de que le digan que solo hay una manera de hacer las cosas, de ver a la izquierda que representaba el PSOE coincidir demasiado con la derecha a la hora de la política económica o la europea.

Está harta que desde Bruselas, mejor dicho desde Berlín, se hayan impuesto unas recetas económicas que están poniendo en riesgo el Estado del bienestar y que con el exceso de austeridad han provocado más desempleo y una pérdida de derechos de los trabajadores.

Y la sociedad también está harta del anquilosamiento que se había producido en la política. De manera que «Podemos» es la manifestación del hartazgo de los ciudadanos y su irrupción ha obligado al PSOE y a IU a ponerse las «pilas» e iniciar una renovación largamente aplazada.

De manera que por lo pronto «Podemos», obviamente sin pretenderlo, está produciendo un efecto beneficioso en la izquierda obligando a PSOE y a IU ha salir de su ensimismamiento.

En realidad tanto la izquierda como la derecha teme a «Podemos». La izquierda tradicional porque es consciente de que sus votantes sienten una gran atracción por la formación que lideran los dos jóvenes profesores Monedero e Iglesias, y la derecha porque hace un análisis de trazo grueso y teme que esta formación desequilibre la institucionalidad del Estado.

Al mismo tiempo, los populares están convencidos de que tanta oferta de izquierdas favorece a la derecha.

En realidad el futuro está por escribir y dependerá de lo que en los próximos meses sea capaz de hacer Pedro Sánchez por un lado e IU por otro. Pero sobre todo Pedro Sánchez.

Si el nuevo líder socialista es capaz de volver a convencer a los votantes tradicionales del PSOE de que vuelvan a confiar en este partido entonces «Podemos» perderá parte de su fuerza y si crece será a costa de IU.

En todo caso a «Podemos» hay que concederles el mérito de haber sacudido el sistema en un momento en que era más que evidente el hartazgo de la sociedad respecto a una clase política inmovilista y lejana de los ciudadanos.

Solo por eso Podemos ya ha cumplido una función importante. En cuanto a su futuro y al futuro de la izquierda en mi opinión dependerá más de lo que haga Pedro Sánchez que de lo que puedan hacer Monedero e Iglesias.

Vamos que, la pelota está en el tejado de Pedro Sánchez.

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