Este 20 de enero de 2015, escribe Kiko Méndez-Monasterio en La Gaceta una columna titulada ‘Isidoro no lleva coleta’ en la que arranca diciendo:
Como Luis María Anson -ay, cuánto daño ha hecho su afán de que el progresismo le extendiese un carnet de demócrata- no dejaba de repetir que Felipe González era un gran estadista, al final el sevillano terminó creyéndoselo, y ahora se mira al espejo y es capaz de pensar que sus canas se parecen algo a las de Adenauer.
Añade que:
Así, con pose de Séneca, el expresidente socialista se ha desmarcado del neorojerío de Podemos diciendo que los de la coleta no tienen proyecto para España, y al decirlo ha conseguido que por primera vez me caiga simpático Pablo Iglesias, incluso se me ha mejorado esa imagen repelente, tan de jefe de checa, de Errejón.
Y concluye que:
Los he visto distintos, menos pésimos, porque cualquier iniciativa política que quiera sacar a este país de la ruina a la que se dirige debe contar con la desaprobación de Felipe.

