Esther Esteban

Cambiar para sobrevivir.

Más vale tarde que nunca. Finalmente José Antonio Grinan y, al parecer, también Manuel Chaves dejarán sus responsabilidades políticas para permitir que Susana Díaz pueda ser investida presidenta del gobierno andaluz. Esa era una de las condiciones impuestas tanto por Podemos como por Ciudadanos para facilitar la investidura pero la razón no es suficiente para que ambos den un paso atrás. Es lo mínimo que deberían haber hecho hace mucho tiempo cuando se descubrió el escándalo de los ERES, una trama de fraude repugnante, perfectamente montada para colocar a amiguetes arbitrariamente utilizando los resortes del poder y perjudicando de forma consciente y premeditada al sector más vulnerable de la sociedad.

«He presentado mi renuncia a todo y ¡ya está! Yo he tomado mi decisión con independencia de lo que diga el Tribunal Supremo», ha dicho Griñan para añadir en tono de lamento «he dejado la presidencia, el parlamento andaluz, el Senado, ¿qué más quieren que haga?» La pregunta probablemente iba dirigida no tanto a la opinión pública y publicada, como a sus propios compañeros de partido que llevan un tiempo haciéndole llegar mensajes directos e indirectos de que no sería elegido de nuevo Senador por designación autonómica. Ahí esta el problema, que se va porque le obligan a hacerlo y estoy segura de que piensa que se está cometiendo con él una profunda injusticia después de tantos años de militancia y de dedicación a la cosa pública. Es verdad que en esta maraña de corrupción, que parece haberse enquistado en nuestro país, conviene aclarar que el señor Griñan ni ha robado, ni tampoco se le acusa de ningún tipo de enriquecimiento ilícito -como sí hicieron algunos de sus colaboradores- pero tuvo cargos de enorme responsabilidad en el gobierno de la Junta de Andalucía durante los años en que se gestó y ejecutó este latrocinio y si no se enteró de nada, además de desalentador, hace que nos preguntemos: ¡¿En manos de quién hemos estado?!

En cuanto a Manuel Chaves la cosa es aún peor, no sólo porque fue presidente más años y durante su mandato se gestó el grueso de este caso, sino porque su resistencia numantina a dejar su acta de Diputado para facilitar las cosas a Susana Díaz, le dibuja como el prototipo del político amarrado al cargo caiga quien caiga, aunque caigan los suyos y la formación política a quien tanto debe. En su miopía no ha debido de enterarse de que el partido que llegó a presidir le está dando la espalda y es difícil, casi imposible, encontrar a alguien que le quiera defender en estos momentos.

Sea como fuere es un secreto a voces que Griñan sólo ha decidido marcharse cuando le dijeron claramente que iba a ser sustituido y a Chaves tanto desde la dirección andaluza como desde la federal le han mandado el recadito de que no irá en las listas al Congreso. Más claro agua… Ya lo decía Charles Darwin: «No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio». Algunos, o mejor dicho muchos deberían tomar nota.

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