Para frenar el cementerio nuclear de Villar de Cañas

Raúl del Pozo se chotea de la ‘grullada’ de García-Page

"El mismo partido -el PSOE de Zapatero- que autorizó el proyecto, azogado por Podemos o por las encuestas, ha decidido bloquear el proyecto"

Raúl del Pozo se chotea de la 'grullada' de García-Page
Emiliano García Page. PS

El periodista Raúl de Pozo se mofa a mandíbula batiente este 30 de julio de 2015 del presidente manchego, el socialista Emiliano García-Page, por su última ocurrencia para frenar el cementerio nuclear en el pueblo conquense de Villar de Cañas. Así arranca su artículo en El Mundo –El basurero nuclear

En su demoledora sátira contra la ciencia, Swift piensa en ella como enemiga, dice que los que trabajan en un laboratorio están perpetrando nuestra destrucción; pone el ejemplo de la pólvora, uno de los grandes inventos que hace saltar los sesos de los que encuentra a su paso. Los científicos inventaron la bomba atómica para evitar males mayores, pero los beatniks y los hippies no los creyeron y, echando flores por la boca, dijeron que la energía atómica destruiría la tierra, los océanos y los cielos, y que ante una catástrofe nuclear sólo quedarían vivos los escorpiones. Allen Ginsberg y su amante se tiraron en las vías de un tren-convoy con material radioactivo hasta que se los llevó a rastras la Policía.

Explica que:

Los seres humanos inventaron dos formas de autodestrucción enredando con los átomos y pudriendo el medio ambiente. Algunos de nuestros políticos nos dicen que la energía nuclear es buena, bonita y barata, y que los cementerios y las centrales están hechos a prueba de tsunamis. Mienten los bellacos. El terremoto de Japón -donde se guardan rigurosas medidas de seguridad- provocó un escape de radioactividad que yo noto en la ola de calor de estos días porque me pica el huevamen. Ahora, en campaña, los políticos cambian personas por grullas y camposantos por humedales.

Recuerda que:

El mismo partido -el PSOE de Zapatero- que autorizó el cementerio nuclear de Villar de Cañas (Cuenca), azogado por Podemos o por las encuestas, ha decidido bloquear el proyecto. Miguel Sebastián, ex ministro de Industria en aquel Gobierno, dijo con toda la jeta que temer a la energía atómica era como temer a los eclipses de luna o de sol. Pero el Gobierno de García-Page se ha subido en la burra como Balaam y, azotando al asna de la Mesopotamia conquense, ha ampliado la reserva natural de la Laguna del Hito, «el humedal preferido de la grulla común y también de la avutarda y del sisón». Villar de Cañas se ha levantado como Fuenteovejuna, diciendo que son antes los parados que las grullas, los erizos, las comadrejas y su puta madre. Villar de Cañas pasó a la historia porque una noche pernoctó en el pueblo el emperador Carlos V y, ahora, pasará a los anales porque el Estado cada vez controla menos sus extremidades.

Y remacha:

El alcalde de Villar de Cañas, un herrero que habla tan bien como el de Zalamea, ha preguntando en EL MUNDO: «¿En este secarral? Aquí no va a parar ni un ave en la vida». «Este hombre (García-Page) le está cortando el cuello a 20 pueblos». En un secarral van a meter los materiales más nocivos que jamás han existido en la Tierra y, su capacidad de destrucción, durará sólo 100.000 millones de años. El apocalipsis está a 140 kilómetros de Ossa de Montiel (Albacete) donde hubo recientemente un terremoto. Pero el alcalde no piensa en las elecciones y la Tierra es ya un inmenso cementerio donde no habrá balada de esqueletos, ni podremos vender nuestros huesos para hacer dados, como soñaba Ginsberg. No seremos más que polvo en el basurero nuclear.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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