La Marea de Pérez Henares

El Tonto del Solsticio de Invierno

Teníamos al Gordo de la Navidad, al Calvo de la Navidad y al Cuñado de la Navidad, y ahora tenemos al Tonto del Solsticio de Invierno. Y a la tonta, no me vayan a acusar de machismo los miembros y miembras de la cofradía de la sandez nacional. Perdón, del Estado, plural, Español.

Teníamos como precedente al Cenizo Cansino de la Navidad, que se pasa las fechas en un gañido ininterrumpido y lastimero de que no la aguanta, pero nosotros a él sí le tenemos que aguantar. Pero no es muy peligroso. Solo es coñazo. Este de ahora es mucho peor.

El Tonto del Solsticio de Invierno no es tampoco un espécimen nuevo, sino renacidos retoños de un brote epidémico recurrente que han proliferado como setas tras los asaltos podemitas a los sillones municipales, aupados por sus papis socialistas. El fenotipo, en realidad, lo que quisiera es abolir la Navidad, que es a lo que va, por cosa freudiana,o anticlerical, o pura pose o vaya usted a saber, pero abolirla sin más. Pero como no puede, porque sabe que lo corren a gorrazos, pues se han buscado algo para taparla, transvestirla o amamarracharla y ha salido lo del Solsticio, que era en efecto una fiesta celebrada desde ni se sabe el tiempo, que eso tendríamos que preguntarle a Arsuaga, el de Atapuerca fecha, minuto y resultado. Pero vieja de verdad, antes de los romanos que se cambiaron el nombre y ya está.

En la era cristiana y por acá pues llevamos dos milenios con la Navidad y unos cuantos siglos montando el Belén, que es muy de Nápoles y español, pues andábamos mucho por allí. Y mayormente es el Belén lo que pone de los nervios al Tonto del Solsticio de Invierno no se sabe bien porqué, si por lo del pesebre, por considerar explotados a los pastores, a las ovejas, la mula y el buey. Ahora con lo que salen es con lo de respetar a los que no les gusta y se pueden molestar.

Eso, más o menos, es a lo que van Colau, Carmena, Kichi y esa parva en general. A hacer lo que ha hecho su héroe, un director de un colegio de Milán, campeón mundial de esta “tontá”, que abolió hasta el Concierto de Navidad, pues como el 20% de los alumnos eran extranjeros, no había que ofender y favorecer la integración. Con lo que, claro, lo que ha logrado es insultar y confrontar al 80%, y a más, porque hasta padres musulmanes han participado en la denuncia contra él que ha obligado, al tal Garofani, muy bien obligado a dimitir y ahora a tener que dar explicaciones ante la autoridad educativa. Pues ya le ha dicho el primer ministro Renzi, que es de izquierda, a este imbécil :»No se dialoga renunciando a la Navidad. Debate y diálogo no significan sofocar la identidad en un sentido de lo políticamente correcto borroso e insípido. Italia, la laica y la cristiana, no renunciará jamás a la Navidad».

Pues miren, por España tampoco y por mi lado menos. Agnóstico que es uno. Este año un belén en casa y otro en el monte con musgo y río, como los del pueblo de mi infancia y por supuesto los Reyes Magos, que cada uno tenemos nuestras cosas y yo soy muy de los Magos, en concreto del Baltasar, el negro, y al que no soporto es al grasoso ese de Papa Noel. Pero vamos por eso ni le voy a echar los perros ni se lo voy a prohibir a nadie. Que no es cuestión tampoco de ponerse en plan Tonto del Solsticio de Verano, que también habrá, digo yo.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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