Manuel del Rosal

Un mínimo vital, un mínimo de dignidad

Un mínimo vital, un mínimo de dignidad
Manuel del Rosal García. PD

«Dedicarse a servir cervezas o llevar pizzas no te quita dignidad. Tus abuelos lo llamaban de otra forma: Oportunidad». Bill Gates

¿Que en España hay millones de españoles que prefieren un subsidio a una oportunidad? Cierto. Es por eso por lo que en España triunfan las políticas a las que yo llamo «políticas de feudalismo».

El señor al que doy mi voto me protege. Ahora se llama «clientelismo». La diferencia entre el feudalismo actual y el de la Edad Media estriba en que aquel feudalismo obligaba a los dos, al señor y al siervo, a cumplir la parte de la que cada uno era responsable, mientras que el feudalismo actual obliga al político a mantener sus promesas hasta el momento en que, llegado al poder, se olvida de ellas.

Llevamos 50 días oyendo una de las ofertas más sonadas de los señores de las izquierdas, digo de las izquierdas porque hemos llegado a que la izquierda semeje una diosa hindú con un solo cuerpo del que emergen seis o siete brazos, todos ávidos de poder. La oferta, asumida la premisa de que a millones de personas le sonará a canto celestial, es para mí humillante, porque le niega al hombre la oportunidad y le humilla con una limosna.

Pero las izquierdas de hoy y las de siempre tienen una característica en común: la falta de ideas, de imaginación, de decisión, de voluntad para articular los mecanismos que generan empleo, ese empleo que permite al hombre vivir dignamente y no del hueso que, como al perro que permanece echado a los pies de la mesa del banquete, le tiran desdeñosamente los comensales. Claro que a las izquierdas les interesa que las personas estén supeditadas a la limosna del Estado.

Las mismas palabras: MÍNIMO VITAL, son fiel reflejo de la falta de respeto hacia los hombres y mujeres que, por la circunstancia que sea, carecen de lo que de verdad los redimiría de su estado: TRABAJO. Esas palabras, para mí, semejan las ayudas médicas que se aplican a los enfermos para que puedan seguir arrastrando su precaria vida.

No es un mínimo vital la solución, señores de las izquierdas; lo que deben hacer – entendiendo que a ustedes les resulte muy difícil hacerlo porque carecen de la voluntad para ello – es proporcionar oportunidades. Denle a los españoles oportunidades, pónganlos en la línea de salida que les permita iniciar la carrera, en la plataforma desde donde se impulsen para alcanzar una meta que les permita vivir con DIGNIDAD de su trabajo y no de una limosna.

La limosna humilla a quien la recibe porque se da desde arriba hacia abajo, como se tira una moneda al indigente, y no cambia las relaciones de poder.
Manuel del Rosal García

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