Probablemente en sus 16 años al frente de Telefónica, César Alierta tendrá otros éxitos que le importen mucho más, pero no es para nada despreciable el hecho de que pudiera superar y ganar el pulso a dos pesos pesados de los medios como eran (o fueron) Pedrojota Ramírez y el Grupo PRISA, con un triunfo poco discutible.
César Alierta llegó a Telefónica en una situación compleja: Villalonga había construido un poderoso imperio mediático asesorado por periodistas del entorno Aznaril hasta que el derroche masivo de pasta (pasta que no era suya sino proveniente de la pólvora del Rey y que dejó en la historia del dolor económico de la compañía palabras como ‘Terra’, ‘Endemol’ o ‘Kiss’) llevó a Aznar a echarle a gorrazos en el año 2000 con la fiel ayuda del arponero poco ingenuo Pedro J. Ramírez.
Descendiendo del entonces puro – hoy más bien putrefacto – dedo de Rodrigo Rato, llegó César Alierta heredando unos poderosos medios, que incluían el primer canal de TV argentino (mantenido de manera confusa a pesar de la legislación k), Antena 3, Onda Cero y una plataforma de televisión por satélite, Vía Digital, que luchaba a duras penas por tratar de ganar a la de PRISA. Además heredaba algo aún más peligroso: un Pedro J. Ramírez convencido de que Alierta le debía a él su llegada a ese trono por haber sido quien apeó a su antecesor.
Guerra con Pedrojota.
Los intentos de paz con el que se creía su mecenas no funcionaron, aunque intentos los hubo: Pedrojota Ramírez tuvo el control de los informativos de Onda Cero a los que se puso el apellido de El Mundo, el programa ‘La Brújula’ y un asiento de comentarista en Antena 3, pero el problema de fondo de aquel extraño conglomerado es que demasiada gente aspiraba a ser su cabeza, desde García hasta Aznar. Se llegó a dar el espectáculo de que Telefónica nombraba a una periodista para dirigir un programa en Onda Cero y Pedro J. Ramírez a otra para el mismo puesto, causando la lógica polémica de quien mandaba más.
Al final Pedrojota Ramírez decidió pasar al ataque y convertirse en altavoz del ‘caso Alierta’, un caso de venta irregular de acciones tacabaleras – que incluyó la demanda del extraño abogado Davó, auspiciada por El Mundo – y que acabaría con una compleja absolución por prescripción. Con aquel caso Ramírez intentó descabalgar a Alierta de Telefónica en una operación ‘remake’ de la que había hecho antes con Villalonga. La diferencia es que en esta ocasión no contó con los respaldos de entonces, ni el de Aznar ni tan siquiera el de la COPE que tanto le ayudó en 2000. La emisora episcopal se negó a repetir un apoyo a quien se había pasado a Onda Cero llevándose sus emisoras.
Durante la guerra hubo víctimas en ambos bandos, que le pregunten a Juan José Nieto, Isabel San Sebastián, Cayetano González, García Hoz o Juan Kindelán, que recordarán bien una de las etapas más delirantes de los medios españoles en un conflicto que nadie entendió del todo – que tenía ramificaciones con la guerra de sucesión Mayor Oreja-Rato – y tras el cual Pedrojota se quedó sin Antena 3 y sin Onda Cero, ambas fueron para el Grupo Planeta de Lara. Pero Alierta podía darse por satisfecho: Pedrojota le había puesto en su diana, la diana que no superó Villalonga y él así la había superado y, es más, cuando Pedro J. cayó de su asiento él ha podido aguantar unos años más en el suyo.
El giro poético de la batalla con PRISA
Comparado con la batalla de El Mundo que incluía portadazos contra su persona, la batalla de Telefónica con PRISA parecía ser más respetuosa: una sana lucha por abonados. Lucha en las que Alierta pareció reconocer su derrota cuando aceptó que su Vía Digital fuera absorbida por PRISA creando Digital Plus. Pero lo que entones fue visto como el último gran triunfo de don Jesús, hoy suena más a una risotada de Alierta.
Examinemos los datos: PRISA debió hacer frente a la deuda estratosférica que le dejaba Vía de relegado y encima tuvo que repartir el parte de pastel en el consejo con los ‘vencidos’ (representados por Martín Villa). En el momento de la OPA de PRISA al capital de Sogecable, César Alierta (¡Gran jugada maestra, don César!) les por sorpresa dejó tirado a su ‘socio’ y lo que entonces pareció un éxito para el grupo ya conducido por Cebrián terminó siendo el principio de la catástrofe.
Tras contemplar con regocijo como Sogecable se iba a tomar viento, Telefónica reaparición con su oferta para adquirir Digital Plus, hoy conocida como Movistar Plus. ¿Balance? Alierta se libró de una deficitaria Vía Digital para una década después tomar el control de una plataforma que no tiene quien le haga sombra a su alrededor ¡chapó!
Casualidad o estrategia, todo un triunfo mediático del que nadie le puede hurtar para rabia de Ramírez y Cebrián.

