Santiago López Castillo

Boadella: independiente, no independentista

Boadella: independiente, no independentista
Santiago López Castillo. PD

Fue rojeras, catalanista y español, tres definiciones, tres, que se sólo se conjugan desde la independencia, en el bien entendido que cada uno es de su padre y de su madre. El dramaturgo, creador del grupo teatral Els Joglars, barcelonés, setentón, hubo de salir de najas de su patria chica, grande y burguesa, en cuanto a sus conciudadanos les entró el sarpullido de la independencia, abandonar España, nación sustituida por el Estado español (acuñación hecha por Franco, so memos), y tras girar como una peonza por las regiones hispanas recaló en Madrid. Progre, entonces, facha ahora por los Colau y los Rubianes de escandalera, ha visto cómo sus cipreses creen en Dios, pese a su muerte y crucifixión, que los energúmenos seccionan de un solo tajo. Pero las cupresáceas resucitan como resucitó Nuestro Señor muerto por las hordas fanáticas.

Sucedió en su casa de Cataluña. Pero los cafres no le van a echar de su españolidad. De su universo. Respondió con dos cojones, como debe ser. Mientras Sánchez se vende por un plato de lentejas, qué diferencia tan grande entre un iluminado ser y un creador de escena aunque sea en candilejas. Albert Boadella, para el que no lo sepa, fue encarcelado tras la representación de «La tortura» (1977) por injurias al Ejército, escapándose de la prisión y exiliándose después en Francia. Hoy, todavía, es director de los teatros del Canal en Madrid. Esperanza Aguirre apostó por él. Y digo todavía porque Carmena, ¡ay, Carmena, qué trabajo nos manda el Señor!, lo destituirá por arrimarse a la sombra liberal del PP y si no se inventa cualquier motivo.

Vivimos, en fin, el mercado político como si fueran carnes de las fieras. Ya sé que todo sube de precio, y el de estos energúmenos está por las nubes, también se dice que salen por un ojo de la cara, salvo que nos postremos de rodillas en el reclinatorio. Ni aún así. Es posible que el circo en que hoy se sirve carne de las fieras sea la televisión, esa herramienta que utilizada con un mínimo talento quizás sirviera para amansar a la fiera. Lamentablemente, TVE está pasando por el momento más chabacano y pro izquierdista de su historia pese a mandar el PP.

Todos sabemos que se pastorea o se gobierna un mejor un rebaño que un pueblo, pero ninguno ignoramos que preferimos ser hombres y no corderos del sacrificio, carne que echar a las fieras sin un solo débil lamento de protesta. Boadella es un ejemplo.

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