Víctor Entrialgo de Castro

Larga vida al Rey

Larga vida al Rey
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

España es pasarse la vida renegando de los muchos defectos que tiene este país y al mismo tiempo querer reafirmar el deseo de convivir con aquellos que llaman la atención por sus diferencias pero con los que uno siente que tiene muchas cosas en común. España se cura viajando. Lástima que la economía no nos lo permita más.

España es dispararase las opiniones unos a otros en lugar de intercambiarlas, para imperar, no para sumar. Discutir y no debatir, dirigirse al contertulio pero estar hablando para la audiencia, como estos novísimos que pescan en río revuelto para ganar adeptos, o para que a uno le quieran más, aunque sea dando coces.

Los humanos somos seres libres con necesidad de limites. Pero no los que nos pone el Estado, ni los otros, como piensan los de Podemos, IU, Compromis y demás separatistas, sino los que acertamos a ponernos nosotros mismos. La convivencia, la vida en comunidad, el sentido común, los usos y costumbres. Sin ellos nos desbordaríamos, nos perderíamos y nos pasaríamos, ya se ve, ocho o nueve pueblos.

Como algunos podemistas, separatistas o amigos de Otegui en el vergonzante Parlamento europeo que siguen confundiendo lo legal, con lo legítimo, con lo apropiado, con el respeto de las instituciones y los otros.

Tras estos cuatro meses de tiempo perdido por el empecinamiento de Pedro Sanchez y el PSOE, de cuya rectificación puede depender la gobernabilidad del pais, el que rompa ahora el pacto Constitucional de 1978 tendrá que arrostrar las consecuencias. Y en medio de la mayor crisis mundial desde 1929 España necesita estabilidad que representa la monarquía y Felipe VI cuya preparación no tiene parangón.

Sin embargo, la ignorancia y oportunismo de algunos confunde organizar una manifestación contra la monarquía el dia de la Proclamación de Felipe VI de España y en cuanto tiene ocasión, con la libertad de expresión.

Este momento histórico insólito que espera la repetición largamente anunciada de las elecciones, no precisa demagogos que llamen ciudadano al Rey, ni nacionalistas frívolos que hagan perder a los demás otros cincuenta años de historia mientras el resto de europeos que la tienen, celebran sus monarquías y sus banderas y siguen avanzando. Larga vida al Rey.

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