Salvo error u omisión y otras propinas,
O que un ingeniero nos dé una sorpresa,
O eche una cana al aire la madre abadesa,
Donde se cruzan dos calles hay cuatro esquinas;
El Pablo Iglesias, arquitecto de inquinas
Y fraudes, transformándose en perro de presa
Y haciendo de la Política su dehesa,
A una Moción de Censura le hace pamplinas;
Con más mosaicos en el coco que Pamesa,
Quiere montar una quinta esquina, con esa
Manía suya de no estar entre bambalinas;
Lo suyo es el espectáculo, aunque la remesa
Sea sólo levantar el puño y entre ruinas,
Sin saber la letra… ¡cantar la Marsellesa!.
