ANÁLISIS

Atornillados al cargo: peligra la renovación del PP porque el ‘síndrome Arenas’ es contagioso

La regeneración que necesita el partido no pasa únicamente por el relevo de Mariano Rajoy, sino también por el de más nombres de la dirección nacional

Atornillados al cargo: peligra la renovación del PP porque el 'síndrome Arenas' es contagioso
Mariano Rajoy con Pablo Casado (PP). EF

La "generación Casado" pide paso

“Hay momentos en la vida en los que uno se plantea qué quiere hacer y yo estoy en ese momento”.

Así se ha manifestado la secretaria general del PP. La verdad, no me parece la expresión de María Dolores de Cospedal la de quien se reivindica como posible sucesora de Mariano Rajoy al frente del PP.

Rajoy se ha ido con grandeza. No lo han echado las urnas: desde 2011 ha ganado todas las elecciones a las que se ha presentado. Pero, en política, las circunstancias son inexorables. Y en la España de hoy son las que son. Sabía que no podía estirar más la despedida a costa de su partido.

Al Partido Popular le toca afrontar una regeneración radical desde la oposición… o no tendrá futuro. Así que a sus dirigentes “de siempre”, a los que han estado en la “pomada” con Rajoy los últimos diez años, se les abre la oportunidad de actuar con generosidad. Al menos, con la misma que el PP ha tenido con ellos.

Ya no es pensable eternizarse en los cargos políticos. Y el paso a un lado de Mariano Rajoy es el pitido final a varias generaciones de dirigentes que han sido su “círculo político familiar”, y cuya presencia impide una renovación del PP creíble para los ciudadanos.

Ciertamente, el Congreso Nacional debe ser la culminación de un proceso de consenso en torno a un líder que sea la nueva cara y, además, que refresque el partido para afrontar con ciertas garantías las elecciones que vendrán. Ahora bien, sea quien sea quien tome las riendas, debería llegar a la séptima planta de Génova 13 al frente de una dirección nacional totalmente nueva.  

A fecha de hoy, parece que el sucesor va a ser Alberto Núñez Feijóo. El mandatario gallego, naturalmente, necesita reforzar su perfil regenerador con compañeros del PP que sumen en esa dirección. De ahí que nadie debería usar el consenso como excusa para hacer “arenismo” y perpetuarse en el cargo.

No veo a Cospedal, Soraya, Montoro, Maillo, PastorHernando, Barreiro y Cia. copiando al inimitable Javier Arenas. Saben que a partir de julio no pueden pretender roles protagonistas. No son el “nuevo PP” que se necesita. 

Se abre el tiempo de la generación Casado. Y no se mal interprete, no es sólo una cuestión de edad… sobre todo es una cuestión de perfil.

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