ANÁLISIS

Santiago López Castillo: «Mossos de escuadra y cartabón»

Santiago López Castillo: "Mossos de escuadra y cartabón"
Mossos catalanes y policías nacionales discuten a las puertas de un instituto, el 1-O de 2017. EF

Para una vez que tiran de porra, el independentismo se subleva. Dar de cachiporrazos a nuestras fuerzas del orden -a las de ellos- es para declarar la mundial. No se azaren que ya sacudieron ustedes la badana a las fuerzas estatales e incluso, como si fueran cristos, les dieron a probar agua saliada de hiel. De ahí que las fuerzas de Seguridad del Estado, como leprosos de leprosería, pernoctaran en aguas turbulentas de Barcelona y no en los numerosos hoteles de sus puertos listos para hacer la mar de los cruceros. Se entiende, ¿verdad, señor Torrent, que los Jordis estén en la cárcel y hagan huelga de hambre con bombones Rocher y butifarras con esteladas?

Los servicios de orden estatal que solicitaron su puesta en ejercicio en sus respectivos territorios han de recordar que eran dependencia directa del Ministerio del Interior. Pero el independentismo les obnubila. No sueltan el tranquillo de España nos roba. Son inasequibles al desaliento. Nos desafían, quiero decir a las mentes de buena voluntad, nos provocan y nos dan por culo y arrostran a nuestro Jefe del Estado porque quieren imponer un guiñol en lugar de un monarca.

– ¿Adónde vas Garzón II si no sabes dónde tienes la mano izquierda…?

Son seres fantasmales. Que como mucho, escupen. ¿Verdad, Rufián, «hombre sin honor?» (RAE). Luego no tienen ni media hostia. El número circense lo ejecutan en el Congreso de los Diputados, que tiene la carpa muy rota, muchas camisetas de aquél clown con la nariz roja, llamado Marcelino que finalizaba su actuación con un bufido al personal. Ahora todos son payasos, en el sentido de gracioso, saltimbanqui, que también recogen nuestros académicos de lengua bífida, ácida y sin esplendor.
No les ha salido la jugada a cuantos (Sánchez el primero) trataban de derrocar el sistema. Pero no cesan en su empeño. Es una asignatura labrada a sangre y fuego. Hay más días que longaniza, advierten los secesionistas siempre soñando en tul ilusión. El okupa de la Moncloa seguirá buscando subterfugios; ahora, Lisboa, antigua y señorial. Para ello, buscará la Sexta, la televisión más sextaria o sectaria del movimiento nacional que en estos días programa que durante el franquismo estaban prohibidas las banderas de los clubes en los campos de fútbol. Y yo, setentón hoy, doy fe de todo lo contrario: bailaban al son del aurresku las franelas del Athleti, la Real y el Alavés, que también estuvo en primera fichando el Madrid a su portero Berasaluce, que no era de ETA.

Ustedes sí son la ultra derecha. Los que amordazan y anulan al hombre por el hombre, cuando no le dan un tiro en la cabeza. El que odia -decía Marden- es un asesino y se suicida. Ojalá.

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