Análisis

Manuel del Rosal: «¿Somos una sociedad de miserables?»

Manuel del Rosal: "¿Somos una sociedad de miserables?"
Pedro Sánchez con José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE). EP

Miserable tiene los siguientes sinónimos: perverso, mezquino, codicioso, ruin, despreciable, abyecto, canalla, vil, rufián, bellaco

¿Vivimos en una sociedad de miserables?

¿Es Pedro Sánchez es un miserable? Nada más conocerse la noticia del suicidio asistido de esa pobre mujer, se presentó en la televisión con pose arcangélica, mirada tierna y gesto compungido a rentabilizar electoralmente esa muerte. Sin pestañear utilizó el cadáver aun caliente de esa mujer como arma arrojadiza contra PP YC’s sin importarle el dolor ni la tragedia de esa familia. Pasados pocos días de haber pactado con los responsables de 800 muertes entre niños, mujeres y hombres; de haber admitido el voto de Otegui, de haber apoyado en Vitoria el mitin barriobajero contra las fuerzas de seguridad del Estado; Pedro Sánchez se presentó en Tele5 para demostrarnos que su vileza y su miseria moral todavía no habían tocado fondo.

Pero no solo Sánchez, toda la cáfila de sus ministros y adláteres, dirigidos por ese Rasputín de la Moncloa, han mostrado su miseria moral en cada ocasión en la que han encontrado sustancia para mostrarla.

La miseria moral de los políticos ha sido acogida y arropada por los medios de comunicación, también miserables. Estos, además de tapar con sus noticias y comentarios la miseria moral de un gobierno y – sobre todo – de su presidente, han utilizado el suicidio asistido para hinchar sus «shares» y para ello han hurgado en las heridas aun abiertas, han hocicado en los muladares de los miserables, han rebuscado en las cochiqueras de la indignidad, han encanallado y pervertido la verdad. En esta nómina de miserables entran los periodistas, intelectuales, tertulianos y demás componentes de la especie «comunicadores» que, sin pestañear, han alabado la miserable actuación de Sánchez con la muerte de esta mujer y con su entrega a quienes disparaban en la nuca, a quienes tienen las manos manchadas de sangre.

¿Y la miseria moral de los presentadores de los programas basura que babean de placer ante las cámaras esparciendo ese olor a porqueriza, a albañal, a alcantarilla?

Presentadoras rubias y morenas, con sonrisa de anuncio de dentífrico y presentadores inflados como cerdos en su anatomía y en su creencia de ser únicos, usan los males ajenos, las tragedias de la vida y las vergüenzas políticas, para intentar llenar los porcentajes de audiencia sin importarles el daño que puedan hacer, ni las vidas que puedan destruir.

He dejado para lo último a los ciudadanos, sobre los que me hago una pregunta: ¿no es miserable votar por un partido y un presidente miserables que no dudan en pactar con quienes acabaron con la vida de cientos de inocentes entre hombres, mujeres y niños? Yo creo que sí

¿Es esta sociedad una sociedad miserable capitaneada en su miseria moral por unos políticos carentes de la más mínima sensibilidad y dominados por un ansia de poder con tintes patológicos? ¿Es esta sociedad una sociedad enferma? A esto deberán contestar los sociólogos y los antropólogos, pero yo ya me pregunto cómo una sociedad puede apoyar a quien usa un suicidio para obtener réditos electorales, cómo una sociedad puede callar ante quienes romperán España en caso de llegar al poder, como una sociedad puede dejarse conducir como borregos al redil por las burdas manipulaciones de los intoxicadores oficiales, como una sociedad vota a un partido que pacta con asesinos, como una sociedad puede admitir las verdades enlatadas con fecha de caducidad. Mark Twain decía: «Y así va el mundo. Hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco»

Yo soy de los que no se acostumbran a este mundo de cosas raras, personas baratas, valores en rebajas y sentimientos en liquidación.

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