Ya tenían pocas luces
y esas, también las perdieron.
Un veintiocho de abril,
doce y media, más o menos,
se apagaba de repente
nuestro bendito Gobierno.
Quede esa fecha en la Historia
del hispánico esperpento.
¡Horas y horas! precisaron
para arreglarlo, estos genios.
Cuando volvió la energía
después de mil desperfectos,
pérdidas milmillonarias
y que también costó muertos,
ellos siguieron a oscuras
pues que no tienen remedio;
a pesar de, iluminados,
van por ahí presumiendo,
las luces no son lo suyo
y, una vez más, se les vieron
¿las vergüenzas, una a una?
¡Más bien, las que no tuvieron!
Sin costumbre de pensar,
usan del “razonamiento”
sólo el rotundo final
de la palabreja: “miento”
Para gestores, los pobres,
está claro, no nacieron.
Tal vez, algún enchufado,
que, de enchufes, ande lerdo,
metió la pata hasta el codo
pues fuera nombrado a dedo,
pues esta gente acostumbra
confiar en los ineptos
en vez de poner al mando
como es de ley, a los técnicos;
pues que al hacer algo bien,
se diría, son alérgicos.
A ese pobre, cargarán
con las culpas al completo;
ellos, como de costumbre,
nunca, nunca, nunca, fueron;
cabe esperar de esta gente
todo, salvo algún acierto.
Pudieran ser varias causas
las del terrible suceso;
quizá fuera un atentado
¿algún día lo sabremos?
¿Un ensayo, como dicen
de mayores desperfectos?
¿Órdenes que, desde arriba,
a saber por qué, les dieron?
Ya muchos se maliciaban
que vivíamos en riesgo
de que fallara la red,
más bien que fallaran ellos…
Y salieron en tropel,
el Presidente, el primero,
a asegurar, ¡con un par!
jamás pasaría eso.
Lo que, al punto, tradujimos
quienes bien lo conocemos,
que, más temprano que tarde,
total apagón tendremos.
Se están recogiendo firmas
de ciudadanos despiertos
para elevar a este hombre
un respetuoso ruego:
“por favor, Don Pedro Sánchez,
a partir de estos momentos
en vista de, cada vez,
que abre la boca, sabemos,
sucederá lo contrario,
tenga a bien el prometernos
desdichas y descalabros,
ruina, opresión y otros cientos
de desgracias en cascada
sobre nosotros llovernos;
sin olvidar deuda, paro,
apagones de derechos
totalitarismo a manta
control de todos los Medios
bulos, fango, corrupción
todo, todo, en claro aumento.
A ver si, de esa manera,
de esa carga nos libremos.
Y no menos importante,
para variar, por lo menos,
por una vez, Presidente,
iba a ser usted sincero.
