Cuando las amenazas presentes oscurecen tu futuro, produciéndote ansiedad, angustia y depresión, simplemente recuerda todas aquellas ocasiones de tu pasado en las que viviste situaciones semejantes, creyendo que del tsunami que se te venía encima nunca ibas a salir a flote, y sin embargo saliste y estás aquí, aunque sea para quejarte temblando por lo que ahora temes que te pueda venir, sin percatarte que por mal que pintaran las cosas siempre saliste adelante, como mañana volverás a salir.
Destierra tus temores, no hagas daños a nadie, y vive y deja vivir, porque venga lo que venga y pase lo que pase, siempre saldrás adelante, y por imposible que ahora te parezca, llegará el día en que de nuevo volverás a sonreír.

