Confieso que, en más de una ocasión, he manifestado mi discrepancia con la Iglesia de la Climatología, su catecismo y dogmas de fe, consagrados en la Agenda 2030. Y ello, desde la cándida creencia de que, en España, existe libertad de expresión.
Y lo he hecho con datos en la mano, y cierta dosis de ironía, ante lo evidente, al igual que cuando he opinado sobre sobre el credo católico del emperador Constantino, un ´parricida en serie´, que ni siquiera estaba bautizado, y que cuando finalmente lo bautizaron, fue en su lecho de muerte, por manos de un obispo arriano que negaba la divinidad de Jesucristo.
Pues bien, al igual que, hace doscientos años, hubiese terminado mis días en la barbacoa de la Inquisición, hoy también comienza a ser muy peligroso, manifestar cualquier tipo de desacuerdo, con los dogmas de fe de la biblia 2030; su casta sacerdotal, y sus profetas.
Y digo todo esto porque LA VICEPRESIDENTE TERCERA DEL GOBIERNO Y MINISTRA PARA LA TRANSICIÓN ECOLÓGICA, ha anunciado, en un alarde de ´yo me lo guiso, yo me lo como´, que el Gobierno va a enviar a la Fiscalía, (´la Fiscalía de quién depende´), el preocupante incremento de la virulencia contra las personas que informan en España de la crisis climática:
“Voy a mandar una carta a la Fiscalía porque los estudios académicos que hemos recopilado en los últimos meses alertan de un aumento de los ataques y los discursos de odio contra los divulgadores climáticos, meteorólogos y periodistas”.
Le ha faltado cantar el estribillo de ´lo ha dicho la Ciencia´, cuando ha entonado: “…los estudios académicos que hemos recopilado…”.
De nuevo, la discrepancia con el credo establecido, convertido en herejía gorda, mientras la Suma Sacerdotisa, ´Von der Brujer´, y su sanedrín áulico, se rasga las vestiduras, tildando al díscolo, de blasfemo y hereje.
Pues un servidor no se va a callar, y si me encierran, poca libertad me podrán quitar, porque, como dijo Jesucristo, la verdad me hará libre; y es cuanto necesito. Algo que nunca entenderán, quienes no pueden ver más allá de sus autocráticas narices.
No sé. A lo mejor esta nueva ´meada fuera del tiesto´, no ha sido más que otra cortina de humo, para desviar la atención sobre todo aquello que, no lo dice la Ciencia, lo dice la evidencia, y los sumarios abiertos.

