Desde el parqué.- Una crisis existencial.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)

El presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, decía hace unos días que el euro afronta una crisis existencial. Y no le falta razón, aunque él haya sido uno de los políticos de la casta europea que no ha sabido afrontar los problemas que se vienen produciendo desde hace años. Ahora, la zona euro está que arde. Presidentes que caen, gobiernos de concentración, elecciones anticipadas. Medidas a la desesperada, porque ha faltado el coraje de diseñar una política económica y fiscal y común que impidiera a los gobiernos engañar y jugar con el dinero, el futuro y las esperanzas de millones de ciudadanos.

Se buscan desde hace meses soluciones, unas veces imaginativas otras imposibles o de consecuencias irreversibles. La imaginación va volando e igual se habla del Fondo de Rescate, como de los eurobonos, como de romper el euro en dos velocidades. El caso es que cada día que pasa la situación se agrava para unos, pero en realidad se agrava para todos. Grecia ya tiene un nuevo primer ministro; Italia va camino de ello; en España será en una semana. Pero, los mercados parecen querer más. Esta semana a cuenta de Italia el mercado de deuda de ese país y también de España ha vivido auténtico vértigo. Las bolsas han sufrido los envites de los inversores absolutamente despistados ya con lo que sucede por minutos. El IBEX español ha vivido una semana de montaña rusa, aunque al final casi la salva. El selectivo perdió 0,5 por ciento, tras el 3 por ciento ganado en la jornada del viernes.

No nos queda otra que ajustar los presupuestos. En este sentido, parece que Mariano Rajoy lo tiene claro. Habrá que ver lo que dejan en las arcas, las facturas sin pagar que habrá en los cajones. Ya el encargado de economía del PP, Cristóbal Montoro, habla de un déficit más cercano al 8 por ciento que al 6 por ciento que dice el gobierno. Claro que la situación es de emergencia y por eso tiene el PP todo el derecho democrático a ganar por mayoría absoluta y a gobernar sin apelar a la concentración que exige Durán, cuyo partido proporcionó a Zapatero el oxígeno suficiente para mantenerse casi dos años con las consecuencias que ello ha tenido para la economía española y los millones de parados y empresas que han desaparecido del mercado productivo. Ahora sí, parece que nos acercamos a unos días decisivos en, al menos tres países de la eurozona, que serán decisivos para el futuro de la Unión Europea.

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