VARAS DE MEDIR Y CARADURAS

Al hipócrita Sánchez, que adoraba a Valtonic, no le gusta ahora el ‘humor negro’ del PP

El Gobierno socialista llevará a la Fiscalía un tuit, retirado ya por los populares, con un vídeo que pedía la muerte de Pedro Sánchez

No tienen un pase, unos por patosos y otros por cínicos y caraduras ( ‘MariconezGate’: El Gobierno Sánchez, el del ‘Marlaska maricón’ dice que lo de Mecano es homofobia).

Un humorista sevillano graba en vídeo un chiste viejo, malillo y macabro, que todas las navidades se repite aquí o allá con diversos personajes (el año pasado le tocó a Rajoy y en Argentina lo han hecho con Macri):

«Queridos Reyes Magos, mi cantante preferida era Amy Winehouse, y te la llevaste. Mi actor favorito era Robin Williams, y te lo llevaste. Mi humorista favorito era Chiquito, y también te lo llevaste. Solo os escribo esta carta para decirte que mi presidente favorito es Pedro Sánchez».

Un operario torpón del PP lo encontró graciosete y lo subió a las redes sociales oficiales del partido.

Al cabo de hora y pico, alguien con más cabeza y jefatura ordenó retirarlo y pedir disculpas. Pero el Gobierno socialista aprovechó raudo la metedura de pata para sobreactuar en un derroche de hipocresía que estomaga.

El chiste de dudoso gusto -en esta ocasión adaptado a la figura del ‘okupa‘ que gracias a los votos de los proetarras de Bildu y de los golpistas catalanes ocupa ejerce ahora de presidente del Gobierno y reproducido en las redes sociales por el Partido Popular– ha puesto de nuevo de manifiesto la jeta con que se mueve el Ejecutivo socialista en su conjunto y Pedro Sánchez en particular por la vida pública (Rosa Díez estalla contra el ministro Marlaska por pedir no crispar en Alsasua: «¡Con ese criterio nos habríamos ido de Euskadi para no provocar a ETA! ¡Sinvergüenza!») .

Pese a que el PP, consciente de la pifia, no tardó en retirar el vídeo de la controversia y a disculparse por su publicación, la vicepresidenta Carmen Calvo -la que decía que «el dinero público no es de nadie«-, no tardó en mover los hilos para que la ministra de Justicia, Dolores Delgado -la del ‘Marlaska maricón’ y las casa de putas del comisario Villarejo-, trasladase a la Fiscalía General del Estado el contenido del retuit del PP (Jiménez Losantos: «La ministra, ‘Lola’ para el hampa policial, no sólo decía que Marlaska era maricón»).

El mismo Ejecutivo que salió en defensa del rapero Valtonic -condenado por el Tribunal Supremo y fugado de la Justicia– por las más graves amenazas y por hacer apología del terrorismo –Sánchez defendió el pasado mayo al rapero Valtonyc cuando fue condenado por, entre otras cosas, recetar una explosión con nitroglicerina en un bus del PP-, muestra ahora su hipersensibilidad hacia un video de coña que, eso sí, el PP cometió la torpeza de amplificar (Rosa Díez estalla contra el ministro Marlaska por pedir no crispar en Alsasua: «¡Con ese criterio nos habríamos ido de Euskadi para no provocar a ETA! ¡Sinvergüenza!»).

El mismo Gobierno socialista que trata de ampliar los márgenes de la libertad de expresión al dar barra libre a quienes quieran injuriar al Rey y a los símbolos nacionales, se rasga ahora las vestiduras por una pieza de humor negro que, a estas alturas, no deja de ser una reliquia de la inocencia con que antes de la irrupción de las redes sociales se hacía mofa del poder (El ministro Marlaska nombra Comisario de Información al policía que hizo un vídeo sobre Rajoy disfrazándolo de Hitler).

La torpeza del tuitero del PP es para hacérselo mirar, pero lo importante no es eso, sino que el ‘okupaSánchez tiene la piel muy fina, y una doble de vara de medir cada vez más desproporcionada (Los jueces empitonan al rapero Valtonic por enaltecer el terrorismo y Pablo Iglesias entra en trance).

El Gobierno socialista tiene a su disposición, sentados en la misma mesa que convoca para ‘normalizar‘ España, a quienes sin asomo de humor, negro o de cualquier otro color, atentan contra la propia integridad de la nación y a diario ponen en jaque su sistema democrático.

La Fiscalía General, sin embargo, está para actuar contra la oposición. La libertad de expresión, como cualquier otro derecho, tiene límites.

Para el Gobierno Sánchez, esa frontera es puramente ideológica, y sectaria.

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