ANALISIS

El casoplón de Pablo Iglesias y la tremenda caradura ‘financiera’ de los zarrapastrosos de Podemos

El casoplón de Pablo Iglesias y la tremenda caradura 'financiera' de los zarrapastrosos de Podemos
El chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero.

PODEMOS propone una reforma legal que prohíba a los bancos financiar a los partidos y los medios de comunicación (La dictadura de Irán le pagaba hasta la cuenta del teléfono móvil al podemita Pablo Iglesias).

Al margen de que la ocurrencia suponga un ataque a media docena de libertades consagradas en nuestro Estado de Derecho, la propuesta revela un cinismo insultante, toda vez que el proyecto político de Iglesias ha sido cebado, en buena medida, desde una teocracia islamista (el Irán de los ayatolás) o una dictadura comunista (la Venezuela chavista). Y con toda la oscuridad posible (¿Todavía no has visto la chirigota que arrasa en los Carnavales cachondeándose del casoplón de Iglesias?).

Existen documentos en los que se encomienda a la Fundación CEPS, germen de Podemos, la expansión de las políticas del movimiento bolivariano en España a cambio de siete millones de euros, segunda entrega de un primer «trabajo» remunerado con cuatro millones (La televisión del Irán que paga el programa de Pablo Iglesias cancela la retrasmisión de un partido de la Bundesliga porque arbitraba una mujer).

Por eso Podemos prefiere que el dinero venga de Caracas o Teherán que de un banco español, y que su fiscalización esté sometida al Tribunal de Cuentas, como ocurre en el sistema actual (Irene Montero abronca a Franganillo por preguntarle por el casoplón de Galapagar: «Pablo Iglesias y yo hacemos con nuestro dinero lo que nos da la gana»).

Iglesias parece muy preocupado por la drástica bajada del apoyo que muestran los sondeos, un declive imparable con fugas, renuncias y traiciones que anuncia descomposición.

En su mitin de reaparición del pasado sábado, el líder podemita ya la emprendió contra los medios, a los que vino a demonizar por estar «vendidos a los intereses de los poderosos».

Es curioso que lo diga quien tiene un programa propio en un canal privado (pagado desde Teherán, eso sí) y que ha sido tratado con extrema generosidad por las cadenas de televisión, que lo han mimado hasta la saciedad.

Ahora que le vienen mal dadas, la culpa es de los medios, de los bancos, de la monarquía y del sistema capitalista. Iglesias vuelve a la acampada de la Puerta del Sol, de día y de boquilla, claro, porque la sociedad ya sabe que duerme confortablemente en ese chalé tan buenecito de Galapagar.

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