¿La suspensión cautelar de la resolución golpista por parte del Constitucional será suficiente?
La última vez que Cataluña desafió al Estado español con un sedición golpista como la que se ha aprobado este 9 de noviembre de 2015 por mayoría absoluta (Junts pel si y CUP) en el Parlament catalán fue cuando Lluís Companys proclamó el Estado Catalán de 1934.
La diferencia es que el golpe de Companys duró 24 horas y este ya lleva tres años desde aquella Diada de 2012 que el diario La Vanguardia plasmó en su portada con un ‘Catalunya dice basta’.
Moneda para la República Catalana definición gráfica: pic.twitter.com/lk5GJrPWuE
— Zyra Haunted (@_Supporterina) November 9, 2015
Tres años en los que el procés ha avanzado con la precisión de un reloj suizo. Un año exacto después de la ilegal consulta soberanista del 9 de noviembre de 2014, el Parlament catalán ha aprobado «declaración solemne del inicio del proceso de creación del Estado catalán independiente en forma de república» y la desconexión con España.
Una diputada de la CUP, Anne Gabriel, vistiendo una camiseta con el lema ‘Mi cuerpo/Yo decido’, incluso llegó a decir que «rechazaban la imposición españolista de sus leyes y tribunales». Y no pasa nada. Aquí paz y después, independencia. «Qué colonia tan extraña, Cataluña, para que se aplique el derecho de autodeterminación», como ironiza Arcadi Espada.
¿Cómo se explica que el mismo Artur Mas que se carcajeó del Constitucional y del Código Penal celebrando una consulta ilegal en 2014, un año después esté dando un discurso de investidura como si nada hubiera pasado? ¿La suspensión cautelar de la resolución golpista por parte del Constitucional será suficiente? ¿Cuántos 9-N tendremos que soportar hasta ver a un separatista en la cárcel?
Hay dinero para una consulta soberanista chorra, pero no para pagar a las farmacias. Buen futuro le veo a la Republica Catalana. Seguid así!
— Óscar Méndez (@oscarmfandi) November 9, 2015
«¿A alguien le va a caer alguna sanción por todo esto?», se preguntaba Alfonso Rojo en El Cascabel. Rojo proponía una multa económica para los insurgentes (les podría caer la inhabilitación y multa de 30.000 euros si no acatan al TC) pero esa sería la mejor de las noticias para los separatistas porque en Cataluña no hay dinero para las farmacias pero sí para esteladas, omniums culturales y multas para la Forcadell.
Rajoy sigue instalado en su habitual parsimonia mientras en la calle la impresión es que los separatistas le han llevado la delantera en todo momento. ¿No podría haberse frenado esto mucho antes?
Pongamos como ejemplo la Ley Orgánica 2/2012, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera que contempla, en caso de impago a los proveedores, la adopción de medidas coercitivas cuyo incumplimiento permitiría acudir hasta el artículo 155 de la Constitución. ¿Por qué no se aplicó sabiendo que la Generalitat debe dinero a las farmacias, los hospitales concertados, los servicios de ambulancias y las entidades del tercer sector?
– Mas, aquí hay unas personas que quieren decirte algo por la Independencia y con ello, la República Catalana. -… pic.twitter.com/HZYqzWIa9B
— Mrs. Holmes (@cunetita) November 9, 2015
El 9-N de 2014 Rajoy confió demasiado en su proverbial manejo de los tiempos y Mas le humilló infligiéndole una dolorosa derrota. Un gol por toda la escuadra en el último minuto. Esa consulta ilegal, que jamás debió haberse realizado en un Estado de derecho ya que fue prohibida por el Tribunal Constitucional, le dio aire a Mas frente al soberanismo.
El mismo Mas cuyo partido ha sido una cueva de ladrones adictos a las comisiones y el 3 por ciento. El mismo Mas que está imputado por la comisión de cuatro delitos, entre ellos, el de desobediencia grave. El mismo Mas que a día de hoy ni siquiera ha sido inhabilitado.
Paco Marhuenda nos pide desde laSexta que «estemos tranquilos, que España no es Burkina Faso» pero el espectáculo bochornoso de un parlamento regional español –y por tanto europeo– proclamando con toda solemnidad su independencia de España es de repúblicas bananeras.
@lbalcarce

