La última chorrada del líder de Podemos incendia las redes

Las gilipolleces de Pablo Iglesias: sus disparatadas ideas le dejan ‘calvo’

Como no sabe de dónde sacar votos, ahora se pone a juguetear en Twitter con un supuesto cambio de imagen

Es la viva imagen de no tener claro el rumbo a seguir en política. O, peor aún, saberlo, pero hacer ver que se cambia de discurso o de caballo en aras a conseguir el favor de los votantes.

Lo cierto es que Pablo Iglesias ha incendiado las redes con la última gilipollez que ha tenido a gala compartir en las redes sociales, un cambio de imagen en el que, básicamente, pasa a perder su preciada coleta y a mostrar un parecido rubalcabesco:

Les dejamos con un repaso a las diferentes bobadas dejadas por Pablo Iglesias, frases grandilocuentes, pero más huecas que un huevo sin yema en su interior.

Por ejemplo, Iglesias ya dio muestras de que podía ser más bobo que Pichote jugando al despiste sobre si había roto o no con Tania Sánchez a comienzos de 2015 –Pablo Iglesias rompe con Tania Sánchez para no contaminarse ‘políticamente’ con sus chanchullos-.

En septiembre de 2015, en plenas elecciones a la Generalitat de Cataluña, Iglesias se destapó como un cómico de tercera división haciendo el chorra en un mitin político. Esa es la ‘seriedad’ de un líder con pretensiones por aquel entonces de ganar las elecciones nacionales –Pablo Iglesias también ‘hace el indio’: «Pequeño Pujol, Gran Jefe Plasma, Gran Bandera Sánchez y Pájaro Naranja Rivera; hablar con lengua serpiente»

El 22 de enero de 2016 trató de mofarse y de ningunear a la periodista de El Español Ana Romero tras hacerle ésta una pregunta que no fue de su agrado. Directamente atacó a su manera de vestir –El sexismo de Pablo Iglesias con una periodista: «Precioso abrigo de pieles el que trae usted»

En esa misma fecha, Iglesias olvidó sus principios o, como el cómico, Groucho Marx, «estos son mis principios, pero si no le gustan tengo estos otros». Dicho en plata, que de no querer saber nada de gobernar con el PSOE pasó a pedirse la vicepresidencia y no sé cuantos ministerios –La hemeroteca deja con el culo al aire al exigente Iglesias: aseguró que no entraría en ningún gobierno presidido por el PSOE-.

4 de marzo de 2016, sesión en la que se procedía a la segunda votación de Pedro Sánchez para intentar ser investido presidente del Gobierno. La frase tontorrona de Iglesias no tiene desperdicio: –«Fluye el amor en la política, Pedro, sólo quedamos tú y yo»-.

Lo que sucedió para soltar esa ‘flor’ lingüística es que Iglesias había dinamitado cualquier puente con el PSOE dos días antes cuando soltó lo de la cal viva a Pedro Sánchez en referencia a que se cuidase de gente como Felipe González –La metamorfosis de Pablo Iglesias: de la cal viva a la ‘salsa rosa’-.

¿Se acuerdan cuando se ofreció como casamentero o celestino ente uno de sus diputados, Vila, y la popular Levy? Otro capítulo sonrojante –Pablo Iglesias se nombra alcahuete oficial del Congreso de los Diputados-.

El 5 de octubre de 2016 abogaba por abandonar el populismo en el caso de ganar unas elecciones y ser investido presidente –Pablo Iglesias: «Si Podemos gobierna yo sería partidario de decir ‘se acabó el populismo'»-. 

Y la última, recientita, sacada del horno. Fue el 7 de octubre de 2016 cuando justificó su ausencia en los actos oficiales del Día de la Hispanidad del próximo 12 de octubre de 2016 porque aquello iba a estar repleto de antipatriotas -‘Pablenin’ abre el concurso del tontos del Día de la Hispanidad: «Estará lleno de antipatriotas por mucho esmoquin que lleven»-.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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