Carlos Portomeñe, de la Alternativa Cidadá de Esquerdas (ACE)

Los insultos al ex alcalde lucense López Orozco le van a salir muy caros a un edil podemita

Le acusó de humillar a un secretario del Ayuntamiento de Lugo para avalar un pelotazo urbanístico

Los insultos al ex alcalde lucense López Orozco le van a salir muy caros a un edil podemita
Carlos Portomeñe y José López Orozco.

«Nunca hay viento favorable para el barco que no sabe donde va», sentenció Séneca. Y es una frase que le viene como anillo al dedo al edil populista de Lugo, Carlos Portomeñe, de la Alternativa Cidadá de Esquerdas (ACE), que huye de la verdad como un alma en pena acorralado por la querellla que le ha puesto por calumnias el ex alcalde socialista de Lugo, José López Orozco.

Orozco se querelló contra Portomeñe después de que este le acusara, en una rueda de prensa, de haber presionado «hasta el llanto» al exsecretario del Ayuntamiento, Luis Regal, para que modificara un informe y poder recalificar así unos terrenos junto al campo de golf de Fixós, en el municipio lucense de Chantada. Acusación que fue desmentida en reiteradas oportunidades por Regal, lo cual no evitó que la causa haya sido archivada en 2016 por la juez Sandra Piñeiro.

Pero la Audiencia Provincial obligó a reabrir la causa y desde ese momento nos cuentan que a Portomeñe se le agotan los motivos para negarse a declarar: prescripción, atipicidad, procedibilidad, prejudicialidad penal, suspensión de la declaración y apunte de recusación. Todo ello escalonadamente.

«¿Algún conejo más en la chistera», se preguntan atónitos en los pasillos de los juzgados sin entender por qué Portomeñe no ofrece de una vez por todas las pruebas de la gravísima acusación contra Orozco, cuando se pavoneó afirmando que «lo que digo es verdad y perfectamente demostrable».

Pelea de gatas en los juzgados 

En el medio de todo este lío apareció la juez estrella del Juzgado de Instrucción número I, Pilar de Lara, conocida en en esos lares como la «Alaya gallega’ en referencia a Mercedes Alaya, la juez del caso de los EREs.

Sorprendentemente, De Lara intentó proteger al populista Portomeñe  para evitar que declare en el juzgado de la juez Sandra Piñeiro, alegando que el edil era testigo de una de las innumerables piezas que instruye.

La jugada no solo fracasó sino que Piñeiro tuvo que amonestarla por exigirle sin fundamento apartarla de la causa. La resolución de Piñeiro sentó como una patada en el estómago en la defensa de Carlos Portemeñe, ejercida por el letrado Gerardo Pardo de Vera, un condimento indispensable en todo guiso que instruya De Lara.

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Autor

Luis Balcarce

De 2007 a 2021 fue Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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