Positiva iniciativa la del secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique, más conocido como ‘Echeminga’, denunciando la uberización de la economía en el caso de los ‘riders’ de la empresa Deliveroo.
Medio centenar de ciclistas y motoristas que trabajan para la app de envío de comida a domicilio Deliveroo han protestado el 3o de junio 2017 en Barcelona por la precariedad laboral en la que se encuentran y han reclamado a la compañía una mejora de las condiciones para poner fin a lo que consideran una forma de «esclavitud de la modernidad».

Y el podemita quiso ir a rueda de los ciclistas de la empresa para rascar votos. Lástima que Echenique no pueda ponerse como ejemplo. Porque si hay alguien que ha puesto su granito de arena en favor de la precarización laboral de los cuidadores sociales ha sido él incumpliendo su obligación de no pagar a la Seguridad Social.
De explotar a los trabajadores, el dirigente podemita sabe un rato. Echenique debería contribuir a dar ejemplo antes que dar lecciones.
La uberización de la economía: Te explota una multinacional, precarizan sectores enteros y lo llaman «flexibilidad». #DeliverooExplota ??? pic.twitter.com/4GdW1enTud
— Pablo Echenique (@pnique) 2 de julio de 2017
A tener un salario se le llama estar explotado. A tener la miseria que le daba este a su empleado se le llama comportamiento ejemplar.
— José Luis Tivi (@eltivipata) 2 de julio de 2017
No hace falta que sea una multinacional la que te explote, @pnique. Yo conozco a uno que tenía a su asistente sin contrato ni Seg. Social. https://t.co/YoAkvUfqH7
— Mi otro yo ?? (@Miotroyo2parte) 2 de julio de 2017
Las cuotas de la ss de los empleados las pagamos todos los tontos excepto la casta eh Echeminga..Que tenga que our leciones de este anormal!
— Alberto (@ppalberto69) 23 de junio de 2017
En mayo de 2017 Echenique fue multado por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social por la contratación irregular de su asistente personal, que valoró como una infracción «muy grave» y por la que propuso una multa de entre 10.001 y 25.000 euros. No basta con pregonar la adhesión a los principios de una economía respetuosa con los derechos de los trabajadores: también hay que practicarlos.

