NO ESTABAN CONSTRUIDAS

Un spot de Arguiñano por 161.500 euros para vender el timo de las desaladoras

Una publicidad subliminal que contaba las virtudes del agua de mar cuando ninguna de las plantas aprobadas

Un spot de Arguiñano por 161.500 euros para vender el timo de las desaladoras
Karlos Arguiñano. EP

«El agua la tengo hirviendo… ¡Qué suerte tener agua en nuestros grifos en cualquier momento! Y España es líder mundial en desalar agua. Líder mundial. España. Esas cosas sí que me hacen ilusión» -cuenta Karlos Arguiñano mientras cuece unas endivias en su programa de cocina-.

«La desalación del agua está siendo una solución muy interesante para muchas zonas donde no llueve. Y además suele ser un agua que sirve para cocinar, beber, lavarnos e incluso para regar el campo. Para todo. Al desalar agua queda con todo el fundamento. Una gran ventaja».

Son las palabras del famoso cocinero vasco en un anuncio –recuperado por ABC– contratado por la agencia Bassat por 161.500 euros para la propaganda de las desaladoras pagadas por constructoras durante el Ejecutivo de Zapatero.

Una publicidad subliminal que contaba las virtudes del agua de mar cuando ninguna de las plantas aprobadas con carácter prioritario por el ministerio de Medio Ambiente de Cristina Narbona estaban construidas. —Un spot de Arguiñano por 161.500 euros para vender desaladoras que no estaban construidas

La actual presidenta del PSOE reconocía en una entrevista en ABC que «era necesaria una puesta en valor de la desalación, porque el PP decidió que era mala por naturaleza… ¡Hicimos hasta botellitas de agua desalada que fui a repartir por la playa!». El coste de 50.000 botellas fue de 23.000 euros aunque el agua solo podía proceder de la planta de Alicante que no pertenecía a Acuamed o la de Carboneras que puso Jaume Matas la primera piedra. Estas dos acciones estarían integradas en un presupuesto que ascendió en los años 2007 y 2008 a casi 18,5 millones de euros.

Habría que recordar el despilfarro que ha supuesto la desalación. La mitad de las plantas que promovió su actual presidenta están sin funcionar: Bajo Almanzora, por unas riadas; Sagunto, Moncófar y Oropesa del Mar nunca se pusieron en marcha. Una inversión que sumó entre las cuatro plantas un total de 245 millones de euros. Ni siquiera en época de sequía se han activado. Sin contar con los gastos de mantenimiento. Cada seis meses tienen que ponerla en funcionamiento para evitar que se estanque, que nada se oxide y cuidar de las membranas que son la esencia de la planta.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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