Y el Astronauta en la luna
O más lejos. Lo de estar en Babia siempre que ocurre algo importante, tan propio de reyes o pastores leoneses, no va con nuestro ministro Astronauta, ese florero tan vistoso que se procuró Sánchez, caudaloso en trampas. Nuestro florero Astronauta tiene más posibilidades. Puede soñar con el espacio, con las estrellas o quizá con alguna extraterrestre de largos cabellos y dedos de terciopelo. Pobre Astronauta nuestro. Él, que es de tan altos vuelos, está sometido a los designios de un tipo rastrero, mentiroso y gilipollas. Pero es lo que hay, si quiere ser ministro ha de obedecer. Y mientras está ...