Las pruebas recogidas por la Policía en relación a la muerte de la niña de 12 años en Galicia comienzan a implicar de modo más estrecho a su padre.
Uno de los datos más reveladores se refiere a los teléfonos móviles. Las antenas de repetición han situado el móvil de uno de los padres de Asunta en el lugar donde fue encontrada la niña sin vida y a la hora en la que se estima se produjo su muerte. La investigación de la triangulación del teléfono móvil de los dos imputados situaría en algún momento a Rosario Porto en las inmediaciones de donde apareció el cadáver de su hija. Además, las cámaras de seguridad habrían grabado juntas a Asunta y su madre sobre las 8 de la tarde, una hora en la que según Rosario había dejado a la niña haciendo los deberes en su casa de Compostela. Las grabaciones vuelven a recoger imágenes del vehículo que conducía la imputada rumbo a su casa de recreo de Teo, donde posiblemente murió la pequeña.
Los investigadores siguen sin decantarse por un móvil para el crimen, aunque parece ser que han descartado el económico, en relación a las posesiones que los abuelos de Asunta supuestamente habrían donado a la niña adoptada.
Según el atestado policial, el progenitor fue quien compró los tranquilizantes que fueron suministrados a la menor para sedarla.
Se trata del genérico del Diazepan, un medicamento que consumía la madre.
Tras el ingreso en prisión de Rosario Porto y su exmarido, Alfonso Basterra, imputados por la muerte de su hija adoptiva Asunta, la Policía intenta poner en orden el reguero de líneas de investigación abiertas desde que apareció el cadáver. Durante siete días, pruebas, indicios y pistas auténticas han convivido con desmentidos y falsos rumores que han acabado por confeccionar un siniestro puzzle.

