Los independentistas ya tienen a su primera bestia negra de este 9-N y los constitucionalistas, a su primera heroína.
Se trata de la directora del Instituto Pedraforca de Hospitalet de Lloregat, que por respeto a la ley se negó a dar las llaves del centro a los voluntarios, entre protestas de estos. De forma que hubo que trasladar las urnas a la escuela Sant Jaume.
El Semanal Digital ya contó días atrás que, en los días previos a la pseudoconsulta, varios directores de instituto se habían puesto en contacto con la Abogacía del Estado para ver cómo proceder el 9-N.
Al hilo de la utilización de centros educativos para esta consulta suspendida por el Tribunal Constitucional la Plataforma per Catalunya acudió este domingo al juzgado de guardia de Barcelona para denunciarlo.
Es más. Pretenden que la policía acudan a colegios e institutos para «identificar a los organizadores y retirar todos los enseres y mobiliarios destinados» al proceso participativo al considerar que se está cometiendo un delito.
No obstante los incidentes que se están registrando son aislados.
En la mesa electoral que preside el líder de ERC, Oriol Junqueras, en la localidad barcelonesa de San Vicente dels Horts una pareja se acercó para a él para recordarle que este 9-N es «ilegal» y que «Cataluña es España».
