Oriol Junqueras reclama otros 1.090 millones después de que Montoro le transfiriera 350
Con la premisa de «aquí no quiebra nadie», Cristóbal Montoro recibió ayer a Oriol Junqueras en la sede del Ministerio de Hacienda en Madrid y se concretó así el rescate a Cataluña, anunciado hace dos días, con más de 350 millones para pagar parte de su deuda.
Tras la primera reunión oficial con un miembro de la Generalitat, el responsable de las finanzas catalanas pidió 1.090 millones para 2017, mientras Standard&Poor’s hundió aún más la calificación de Cataluña en el «bono basura» y alertó de los riesgos para la economía del desafío independentista.
Que un territorio que representa casi la quinta parte de la economía española entre en situación de quiebra a ojos de los mercados es un escenario que ningún Gobierno puede permitir, aunque esté en funciones.
Principalmente, porque se trata de un factor que amenaza la estabilidad de España en su conjunto y coloca al país en situación de vulnerabilidad ante los inversores.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, actuó este 18 de marzo de 2016 como ya lo hizo hace cuatro años cuando creó el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). Si cae cualquier comunidad autónoma, el impacto afectará al país en su conjunto, y ni siquiera el «rescate silencioso» del Banco Central Europeo (BCE) podría evitar el rebrote de los momentos más duros de la crisis.
«Aquí no quiebra nadie», dijo Montoro tras el Consejo de Ministros. Con esta premisa, el Ministerio de Hacienda adelantó el jueves por la noche a Cataluña 350 millones de euros procedentes de la liquidación del sistema de financiación de 2014 (de un total de 1.407,38 millones), un capital que la región destinará a refinanciar vencimientos de deuda y pasivos con acreedores.
Montoro, que admitió «discrepancias» se comprometió ayer a que Hacienda pagará, mes a mes, los anticipos de tesorería que solicite la Generalitat, que no serán precisamente escasos. Junqueras cuantificó en unos 1.090 millones la cantidad que tendrá que abonar el Gobierno a la región en 2017 por el «cálculo inadecuado» del sistema de financiación do 2015.
Extensión de plazos
Según dijo Junqueras, en la reunión de ayer con Montoro se constató que tanto Hacienda, como Economía y el Tesoro consideran «positiva» la conversión de la deuda a corto plazo de la Generalitat («tres meses») en pasivo a largo plazo («un año»), un movimiento que contaría además con el respaldo de los bancos y fondos acreedores a cambio de un alza en el interés.
Al final, un problema de apalancamiento se soluciona con más endeudamiento y, además, más caro que el anterior. Conviene recordar que Cataluña es la comunidad más endeudada en términos brutos, con 72.274 millones de euros (35,3% del PIB) a cierre de 2015.
En lo que Hacienda y Generalitat no se pusieron de acuerdo, sino más bien todo lo contrario, fue en el coste de los préstamos del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), que este año son del «0,834%» y en 2015 eran «del 0%», según Junqueras. Montoro, de momento, no parece predispuesto a cambiar este aspecto de los créditos concedidos a las comunidades.
Lo que no mencionó Junqueras es que el Estado central salió de nuevo al rescate de Cataluña siguiendo una política de no discriminación autonómica, ya que prácticamente todas las regiones recibirán inyecciones previas antes del verano.
Es decir, que Hacienda trata a la Generalitat igual que a las demás, pese a la deriva independentista y sus intenciones de crear una Hacienda propia (no se habló en la reunión por disparidad de «criterios técnicos y políticos», dijo Junqueras).
Además, Cataluña se ha acostumbrado a incumplir de forma muy holgada el objetivo de déficit público todos los años, y Hacienda no ha llegado a intervenir la región como le permite la Ley de Estabilidad Presupuestaria.
A cambio de las inyecciones de liquidez, la Generalitat presentó hace dos semanas un plan de ajuste al Ministerio, dijo Junqueras, que fue discutido con Montoro y en el que tampoco hubo acuerdo, aunque sí «compromiso» de diálogo.
Junqueras criticó que el Gobierno catalán «no tiene el control sobre los ingresos» y, en realidad, al tener cerradas las puertas del mercado (cada vez más), la capacidad de la Generalitat ya depende en su práctica totalidad de las transferencias del Estado central, que articula sus inyecciones de liquidez a través del sistema de financiación, el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) y el Fondo de Facilidad Financiera (FFF).
No obstante, Hacienda no tiene control total sobre los gastos regionales, que dependen de las decisiones de los ejecutivos autonómico. Junqueras dijo, no obstante, que el Ministerio tiene «conocimiento detallado» de los mismos, semana tras semana.
