Trump

(Cameron Doody).- «Estamos seriamente preocupados por las elecciones del presidente-electo Trump para su gabinete». Esta fue la advertencia que lanzó hace poco el Consejo Nacional de las Iglesias de EEUU (NCC), el organismo ecuménico más importante del país, alegando al mismo tiempo que el magnate republicano se había rodado de gente de perspectivas «inconsistente con principios cristianos» y «antitéticas a los valores americanos».

¿Cuál fue el motivo por su preocupación? En su comunicado el NCC señaló los nombres de tres nominaciones del equipo de Trump en particular: Stephen Bannon, el nuevo director de gabinete; Jeff Sessions, su selección para Ministro de Justicia; y Michael Flynn, el que sería el nuevo Asesor de Seguridad Nacional. Les acusó a estos tres de «epitomizar puntos de vista extremistas, racistas y fanáticos» que estaban dialéticamente opuestos a los principios de «amar al prójimo» y de «libertad y justicia para todos».

«Estos candidatos representan», criticó el NCC, «una era trasnochada de odio que hemos denunciado y trabajado indefatigablemente para erradicar». «Sus historiales corrompidos -que incluyen la defensa y exaltación de ideologías racistas, anti-semitas, del supremacismo blanco y anti-musulmana, no solo son inaceptables sino que deberían incapacitarlos para el servicio público».

Un negacionista del cambio climático, Scott Pruitt, para dirigir la Agencia de Protección del Medio Ambiente. 

Un neurocirujano, Ben Carson -con nula experiencia gubernamental y quien se opone a programas públicos de bienestar que fomenta la «dependencia», y que, a su juicio, promueven una «ingeniería social»- para encabezar el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano.

Un médico, Tom Price -enemigo declarado de la Ley de Salud Asequible (el Obamacare), y que quiere privatizar el sistema sanitario estadounidense- para liderar el Departamento de Sanidad. Price ha sido acusado de tráfico de influencias por haber realizado operaciones financieras en compañías de salud con información privilegiada, supuestamente habiéndose beneficiado de al menos $300.000.

Una multimillonaria, Betsy DeVos, para responsable del Departamento de Educación, una defensora de que se privatice el sistema de escuelas públicas. Otro multimillonario, Steve Mnuchin, para dirigir la Hacienda pública: un ex-ejecutivo del banco Goldman Sachs que ejecutó la hipotecas de miles de estadounidenses, incluyendo la de una anciana de 90 años por una deuda de 27 centavos. Ya otro, Rex Tillerson -nominación de Trump para el Departamento de Energía- el ex-director ejecutivo de ExxonMobil que aboga por el levantamiento de sanciones económicas a Russia y a los límites ya existentes a la exploración petrolífera.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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